Ejemplos ?
Pero Aquileo, refrena tu ánimo fogoso, no conviene que tengas un corazón despiadado, cuando los dioses mismos se dejan aplacar, no obstante su mayor virtud, dignidad y poder.
-Es lo siguiente amor mío: Ayer pudieron matarnos, pero no lo hicieron. ¿Dónde quedó lo despiadado de sus amenazas? Creo que en realidad lo que nos salvó fue la medalla que sobresalió de mi cuello.
Para volver a la Naturaleza, soberbiamente injusta, forzoso es elegir entre la clemencia y la ferocidad. Para existir, Dios se hizo a ratos despiadado, y a ratos misericordioso.
Toda vitalidad poderosa y concentrada es una medida justa de dolor y de muerte. El más suave y perfecto poema tiene un origen despiadado.
A los pocos minutos la aeronave emprendía el vuelo hasta perderse en los azules espacios serenos, apenas algodonados de escasas nubes. Allá en la alturas, el despiadado sonreía al escuchar deleitosamente la romántica y melancólica melodía de su caja musical...
—Pero por qué no quiere vivir... —Porque el mundo es cruel... incomprensivo.. despiadado... falso... —No veo razón alguna para afirmar eso...
Allí delante se encuentran las resonantes mansiones del dios subterráneo, del poderoso Hades y la temible Perséfone; guarda su entrada un terrible perro, despiadado y que se vale de tretas malvadas: a los que entran les saluda alegremente con el rabo y ambas orejas al mismo tiempo, pero ya no les deja salir de nuevo, sino que, al acecho, se come al que coge a punto de franquear las puertas.
Ay quien tristemente causas con despiadado corazón furores, santo muchacho, con las angustias de los hombres quien gozos mezclas, 95 y tú la que reinas los golgos, la que el Idalio frondoso: con cuáles oleajes agitasteis, encendida en su mente, a la muchacha, por el flavo huésped a menudo suspirando.
135 ¿Es que ninguna cosa pudo de tu cruel mente doblegar el consejo? ¿Para ti ninguna hubo clemencia presente, para que tu despiadado pecho de nos quisiera condolerse?
–He aquí a vuestra amante, señor Romualdo –dijo el despiadado sacerdote mostrándome los tristes despojos–, ¿iréis a pasearos al Lido y a Fusine con esta belleza?
James Joyce resulta, en nuestro siglo, uno de los más profundamente cercanos al espíritu satírico despiadado de Rabelais, pero que deja vislumbrar el trasfondo humano del anhelo por transformar la sociedad.
La moneda chilena absurdamente pobre; :el gran capital siempre acaparador :despiadado, insolente, dueño de todo Chile :porque en estos gobiernos el es dueño y señor.