desoír

(redireccionado de desoyeron)
También se encuentra en: Sinónimos.

desoír

v. tr. Dejar de oír, desatender una persona lo que se le ordena o lo que se dice en su beneficio no desoigas sus buenos consejos.
NOTA: Se conjuga como: oír

desoír

 
tr. Desatender, dejar de oír.
Se conjuga como oír.

desoír

(deso'iɾ)
verbo transitivo
no oír o no tener en cuenta lo que dice u ordena otra persona Desoyó nuestras quejas.
Sinónimos
Traducciones

desoír

ignorieren

desoír

ignorer

desoír

negeren

desoír

تجاهل

desoír

忽略

desoír

忽略

desoír

Ignorovat

desoír

무시

desoír

Ignorera

desoír

VTto ignore, disregard
Ejemplos ?
Los salvadoreños se mostraron alegres ante la propuesta, pero Delgado preguntó al guatemalteco cómo lo conseguiría. Éste respondió con una extraña solución: Al final los salvadoreños desoyeron a Marure quien fue encaminado para Guatemala.
No obstante, los magnates sublevados desoyeron las exhortaciones del rey y se dirigieron a Granada, donde fueron acogidos con todos los honores por el rey Muhammad I de Granada, después de haber firmado un acuerdo con él en Sabiote, en el que los nobles firmantes se comprometieron con el soberano granadino a prestarse ayuda mutuamente contra Alfonso X el Sabio, hasta que el monarca castellano-leonés accediera a sus demandas.
En consecuencia, en el IV Concilio de Letrán (1215) el papa acordó la anulación del matrimonio, pero Margarita y Bouchard desoyeron las condenas y se refugiaron en el castillo de Houffalize en las Ardenas, bajo la protección del duque de Luxemburgo Waleran III de Limburgo.
Pese a la superioridad de las posiciones de los rebeldes, los líderes militares del movimiento desoyeron la exigencia de los líderes civiles, y no tomaron el control del centro de la ciudad.
Las tropas de Đurišić, unos 8000 hombres acompañados de unos 3000 civiles, desoyeron las propuestas de Ljotić de trasladarse a comienzos de 1945 a Eslovenia junto al resto de fuerzas proalemanas y siguieron la orden de Mihajlović de concentrarse en el noreste de Bosnia, a donde llegaron a finales de febrero.
Los españoles desoyeron las peticiones de los misioneros orientales y respondieron que harían cumplir de todos modos los términos del tratado con Portugal, en efecto, por tal tratado las tropas españolas se encontraban comprometidas a ayudar a las portuguesas en caso de encontrar resistencia en la región.
Las rencillas entre las distintas organizaciones nacionalsocialistas, agravadas por la noche de los cuchillos largos, llevaron a que Hermann Reschny, responsable de las SA austriacas, delatase el plan de Habicht a las autoridades austriacas el 16 de julio, confiando en poder lanzar su propia operación contra Dollfuss en septiembre. Estas, sin embargo, desoyeron la advertencia.
No obstante, los magnates sublevados desoyeron las exhortaciones del rey y se dirigieron a Granada, donde fueron acogidos con todos los honores por el rey Muhammad I de Granada, después de haber firmado un acuerdo con él en Sabiote, en el que los nobles firmantes se comprometieron con el soberano granadino a prestarse ayuda mutuamente contra Alfonso X, hasta que el monarca castellano-leonés accediera a sus demandas.
Sin embargo, aunque sí que había autobuses para poder trasladar a personas en tal situación, no había suficientes conductores de autobuses para conducirlos dado que la gobernadora Blanco no firmó una dispensa de emergencia que permitiera a cualquier conductor con licencia transportar evacuados en autobuses escolares, aunque, como posteriormente recogió la prensa, hubo personas que desoyeron esta prohibición.
A tal fin, desoyeron la exigencia de Perón en el sentido de que las únicas banderas autorizadas en el acto serían las de las organizaciones sindicales.
Antonio Pérez, cortado su acceso a Francia, decidió volver a Zaragoza en secreto, donde estuvo en contacto con los líderes de los alterados, incitándolos a pensar que el ejército real iba a entrar en Aragón para derogar sus fueros. Las autoridades de Aragón desoyeron la orden real y cedieron armas a los amotinados, que se hicieron con el control de Zaragoza.
Los obreros y los campesinos se mantuvieron inmunes ante aquellos que, creyendo arrastrarlos a la violencia, sólo provocaron su rechazo. Desoyeron las incitaciones sediciosas y, confiando plenamente en el Gobierno, que así se los pidió, se abstuvieron de recurrir a la contraviolencia.