desoír

(redireccionado de desoyendo)
También se encuentra en: Sinónimos.

desoír

v. tr. Dejar de oír, desatender una persona lo que se le ordena o lo que se dice en su beneficio no desoigas sus buenos consejos.
NOTA: Se conjuga como: oír

desoír

 
tr. Desatender, dejar de oír.
Se conjuga como oír.

desoír

(deso'iɾ)
verbo transitivo
no oír o no tener en cuenta lo que dice u ordena otra persona Desoyó nuestras quejas.
Sinónimos
Traducciones

desoír

ignorieren

desoír

ignorer

desoír

negeren

desoír

تجاهل

desoír

忽略

desoír

忽略

desoír

Ignorovat

desoír

무시

desoír

Ignorera

desoír

VTto ignore, disregard
Ejemplos ?
El Perú ataca sorpresivamente e invade los Territorios Ecuatorianos El Perú desoyendo las insinuaciones pacifistas del Continente, llevó todo su espíritu de agresión sistemática hacia nuestras fronteras, para trocarlas en campo del más violento y aterrador certamen ideológico.
"Desoyendo el Perú la lógica irrefutable de la realidad física y geográfica, ha impuesto a nuestra Cancillería la aceptación de esa absurda teoría, para así poder alegar que, siendo el Estero de Aguas Verdes la continuación del Callancas mediante el enlace que se produce, en forma vaga e imprecisa, en la zona de desagüe Saavedra-Quebrada de las Huacas-chacras de Miguel Preciado, Pedro Mendoza y Miguel Valarezo, es el Estero de Aguas Verdes, el verdadero cauce del Zarumilla, y, por lo tanto, su prolongación hasta caer al mar: esteros La Matanza y Hualtaco.
osotros, los Representantes del Pueblo Chileno en el Congreso Nacional, teniendo en consideración: 1º Que los numerosos delitos cometidos por las autoridades administrativas contra el Poder Electoral para falsear la expresión de la voluntad soberana del pueblo en las elecciones, han sido amparados y protegidos por el Presidente de la República y sus Ministros, desoyendo las representaciones de la Comisión Conservadora y haciendo...
El continente descoyuntado durante tres siglos por un mando que negaba el derecho del hombre al ejercicio de su razón, entró, desatendiendo o desoyendo a los ignorantes que lo habían ayudado a redimirse, en un gobierno que tenía por base la razón; la razón de todos en las cosas de todos, y no la razón universitaria de unos sobre la razón campestre de otros.
Que el cumplimiento de ese objetivo se vio frustrado por la aparición de grupos de personas, los que, desoyendo el llamamiento a la tarea común de construcción de la República en democracia, instauraron formas violentas de acción política con la finalidad de acceder al poder mediante el uso de la fuerza.
Sin embargo, como estos últimos ignoraban los medios de defensa que aún podían tener reservados aquellos demonios; como tampoco sabían su número, y como todo lo temían ya de ellos, pensaron en salvarse a toda prisa; y, desordenados, dispersos, atropellando la caballería a la infantería, y desoyendo los soldados las voces de sus jefes, emprendieron una retirada muy semejante a una fuga, perseguidos por los gañanes, que aún tenían a su disposición tres leguas cubiertas de proyectiles para sus hondas, y por algunos escopeteros a quienes quedaban cartuchos.
Por el detalle anotado puede juzgarse cómo se cumplían… Entretanto, llegamos a la hora en que el Congreso Constituyente, desoyendo el clamor de los Pueblos, traicionando su mandato y desatendiendo los consejos de la experiencia y las voces de la razón, aprueba un proyecto de Constitución centralista, que sólo la incomprensión y la testarudez de los unitarios podía formular.
En su nueva vida religiosa olvidó sus costumbres de guerrillero; y fué tan solícito en el cumplimiento del deber sacerdotal, que en 1827, al atravesar el río de Jauja para ir á confesar á un moribimdo, desoyendo el ruego de algunos indios que le pe- dían no se aventurase por estar el río muy crecido, fué arras- trado por la corriente y pereció ahogado.
Y no hablamos del terror de la hija, porque, ya lo neutralizase la curiosidad, ya no tuviese acceso en su alma, más varonil que femenina, era el caso que la gentil doncella, desoyendo consejos y órdenes de la madre y lamentos o aullidos de la criada, ambas escondidas en los aposentos interiores, se escurría de vez en cuando a las habitaciones que daban a la calle, y hasta abría las maderas de alguna reja, para formar exacto juicio del ser y estado de la lucha.
Aterrados la mayoría, desoyendo a las computadoras que los controlaban, salieron de los hoyos donde vivían y abordaron las naves disponibles para huir lo más pronto posible y evitar una catástrofe planetaria.
Nuestros caballeros no se dieron por satisfechos con la fortuna hasta allí obtenida, y desoyendo los consejos del anciano emprendieron serios trabajos de excavación.
¡que después han mordido a tanta almas!, y que se clavaban en la mía, destrozándola... y, desoyendo mis ruegos, volvía a danzar...