desidia


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desidia

(Del lat. desidia, pereza, indolencia.)
s. f. Abandono del que descuida las cosas propias, el trabajo o el arreglo personal no hace las cosas que tiene que hacer por pereza y desidia. dejadez, abandono

desidia

 
f. Negligencia, inercia.

desidia

(de'siðja)
sustantivo femenino
falta de ganas, de interés o de cuidado Lo ha ido retrasando por desidia y ahora ve que no lo tendrá a tiempo.
Traducciones

desidia

incuria

desidia

SF
1. (= pereza) → idleness
2. (en el vestir) → slovenliness
Ejemplos ?
Me levanto con esfuerzo, me visto con desidia y salgo con pesar, y cada paso, cada movimiento, cada gesto, cada palabra, cada pensamiento me fatiga como si levantara una enorme carga.
¿Por qué ilusión funesta aquellos que fortuna hizo señores de tan dichosa tierra y pingüe y varia, el cuidado abandonan y a la fe mercenaria las patrias heredades, y en el ciego tumulto se aprisionan de míseras ciudades, do la ambición proterva sopla la llama de civiles bandos, o al patriotismo la desidia enerva; do el lujo las costumbres atosiga, y combaten los vicios la incauta edad en poderosa liga?
Bello es, en el desorden consiguiente a una larga e infortunada emigración, ver unirse en una obra voluntaria y disciplinada de pensamiento activo a los hombres, de todas condiciones y grados de fortuna, de la guerra y del destierro, de los países lejanos y del Norte triunfante sobre la desidia y desaliento que le vienen del continuo trato con la infelicidad de Cuba: y todos, de Jamaica a Chicago, reiterar a su patria, con su confirmación libre del partido de la independencia, la promesa de preparar por ella en el destierro la redención que ella no puede preparar en el miedo, el desmayo y la pasión de su esclavitud.
Alcibíades: ¿Qué haremos, pues? Sócrates: Este es el momento, querido mío, en que es preciso quitar la pereza y la desidia. Alcibíades: Convengo en ello.
POPOCATEPETL permanecía triste en su chinampa de Xochimilco sin anhelar salir de ella, casi sin comer y abandonado su cuerpo a la desidia.
Más que saludarlo en la muerte, quisiera la revolución acogerlo en vida; y la república será tranquilo hogar para cuantos españoles de trabajo y honor gocen en ella de la libertad y bienes que no han de hallar aún por largo tiempo en la lentitud, desidia, y vicios políticos de la tierra propia.
Bella es la acción unida del Partido Revolucionario Cubano, por la dignidad, jamás lastimada con intrigas ni lisonjas ni súplicas, de los miembros que lo componen y las autoridades que se han dado, –por la equidad de sus propósitos confesos, que no ven la dicha del país en el predominio de una clase sobre otra en un país nuevo, sin el veneno y rebajamiento voluntario que va en la idea de clases, sino en el pleno goce individual de los derechos legítimos del hombre, que sólo pueden mermarse con la desidia o exceso de los que los ejerciten...
No sólo se dilapidaron los recursos materiales de la Nación, sino que se derrochó toda una energía creadora de un pueblo con mejores destinos, y por la corrupción moral de los funcionarios que alentaron la desidia y el ocio malsano, no se trepidó en dilapidar los recursos del pueblo de Chile en su propio beneficio, usufructuando de placeres y de una vida licenciosa, digna de un país en decadencia y corrompido.
Después de este relato creo que entenderán el porqué a veces, sin explicárnoslo con claridad, los mexicanos sentimos una profunda tristeza que se refleja en nuestra desidia, en nuestro abandono, en nuestras canciones y en nuestros poemas.
Lo que os voy a decir se cumplirá: Se acabaran para vosotros los cuidados en el palacio de Néstor, pastor de hombres, y éste os matará en seguida con el agudo bronce si por vuestra desidia nos llevamos el peor premio.
Viendo que el gobierno y el país volvían a cubrir con el olvido y el desinterés a los habitantes originales de estas tierras, viendo que el cinismo y la desidia volvían a apoderarse de los sentimientos de la Nación y que, además de sus derechos a las condiciones mínimas de vida digna, se negaba a los pueblos indios el derecho a gobernar y gobernarse según su razón y voluntad, viendo que se volvía inútil la muerte de los muertos nuestros, viendo que no nos dejaban otro camino, el EZLN se arriesgó a romper el cerco militar que lo contenía y marchó en auxilio de otros hermanos indígenas que, agotadas las vías pacíficas, se sumían en la desesperación y la miseria.
s el signo fatal del que algo vale; quien de las medianías sobresale, el genio egregio, mientras vive, lidia con los ruines mosquitos de la envidia, con todo el que de vulgo nunca sale: no hay quien no le rebaje o se le iguale, y aun todo el que no es algo, por desidia, en vez de trabajar, crecer, seguirle y alcanzarle, se goza en zaherirle, del mundo por la tumba hasta que sale.