desesperada

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desesperada

SF hacer algo a la desesperadato do sth as a last resort o in desperation
Ejemplos ?
- Lo que se te antoje - dijo el criado, y empezó a silbar. - ¡Oh, no sirve para nada hablar con él! - murmuró Alicia desesperada-. ¡Es un perfecto idiota!
Era la hora de acostar a Fernandito, y resignada y desesperada a la vez, fue ella misma, como siempre, a desnudarle y a someterle las sábanas.
Y allí, en la cama, mi madre desesperada me sacudía a gritose mientras el mozo del hotel apartaba de mi cabeza los brazos de mi amado.
¡Qué laberinto! —y todos gimieron desesperada y dolorosamente. Cuando los primeros rayos de luz aparecieron dibujando la silueta de las cordilleras de mil cumbres...
La gente que pasaba por esa calle la miraba con extrañeza. Murmuraban. Se iban. Y la mujer seguía desesperada. Tiraba de sus cabellos ensortijados de permanentes. Gemía.
—impaciente. —¡Sí! ¡Sí puede prestarme! —desesperada se aferraba a la ventanilla—. ¡Le dejo a mi hijo! ¡Sí, se lo empeño! —¡Está usted loca!
¡pile a tu marido que no salga! —clamó desesperada, dirigiéndose a mi mujer. Otro aullido explotó, esta vez en el corredor central, delante de la puerta.
Alicia no sabía qué hacer, y se metió desesperada una mano en el bolsillo, y encontró una caja de confites (por suerte el agua salada no había entrado dentro), y los repartió como premios.
La hechicera, desesperada, se lanzó al aire, como acostumbraba cuando portaba su varita de flux, pero olvidó que no la llevaba en ese momento y dando un alarido, cayó hasta el fondo del abismo dándose un golpe mortal en el roquerío.
María Antonieta se pasa las manos por la frente y respira con ansia. Poco a poco se tranquiliza: En sus ojos hay una resolución desesperada cuando me dice: —Xavier, voy a causarte una gran pena.
Este no tardó en reaparecer sobre la superficie del mar, y una nueva lucha titánica y desesperada dio comienzo entre el mar poderoso y embravecido y el hombre.
Bueno, aparentemente, el resultado no fue el que algunos esperaban y allí se demuestra claramente –y creo que la historia demuestra claramente- que aquello no fue una decisión del pueblo argentino, sino una decisión de una Junta desesperada por tapar una realidad que había sido destapada por mujeres con pañuelos blancos todos los jueves, con mucha valentía, dando vueltas a la Pirámide y buscando a sus hijos y a sus nietos.