Ejemplos ?
El Capitán Joan Pérez de Vargas, cien piezas de madera desecha y toda la obra que de de herrería fuese menester para dicha fundación...
El que escribe un informe, un consejo, un parecer, escribe para sí; la prueba es que generalmente siempre se pide el consejo después de tomada la determinación, y que cuando el informe no gusta se desecha.
«Mujer, desecha ese vestido, o regálaselo a las Cutres», decían los maridos a sus esposas, cuando prolongaban con exceso la vida de un trapo.
Entre tanto, temiendo ver desecha o neutralizada la escuadrilla, no he omitido esforzar la persuasión a Fin de que éste señor director influya en el nombramiento de otra persona que ocupe mi lugar, o que a lo menos no se den patentes de corso a los buques sin la precisa cláusula de hacerlo en el Pacífico y la de tomar a Juan Fernández, para libertar a los que se hallan en la opresión.
Suelta tu voz, ¡oh corazón!, al viento: de tu humilde temor desecha el pasmo: gracias da al mundo que te escucha atento: lo que falta a tu ruin merecimiento llenen la gratitud y el entusiasmo.
Y su flotante figura en el ambiente desecha, confundidos sus contornos por su rapidez aérea, ante los ojos parece mágica ilusión que vuela, sobre el rumor que producen sus vestiduras de seda y el perfume que despiden, a merced del aire sueltas, cuando en los muebles pasando ligerísimas tropiezan.
Darme dinero sería como retirarme la confianza, quitarme el objetivo a que quiero dedicarme, privarme de la única cosa en el mundo que puede impedirme el tirarme al río. -En nombre del gran Juez, ante quien apareceremos todos un día, desecha esa terrible idea.
Si el Tribunal desecha la observación, la orden se cumplirá sin más trámite, pero si la comparte, sólo podrá ser cumplida previa insistencia del Poder Ejecutivo en acuerdo de ministros.
Pero, si te parece, obedéceme. Reclínate en tu lecho y desecha esos terrores que te sacan de él. Sigue acostado en este lecho, porque, aunque uno no esté enfermo, si se lo llega á creer, para cualquier mortal se torna su creencia en fuente de angustia y de tormento.
Estos asientos son "Aqueldamac", precio son de sangre, pues Judas le desecha, y con malos sacerdotes no mereció entrar en bolsa, que aun el concilio de la disimulación no los halló buenos sino para enterrar.
Si es el amor, el mundo no conoce más que su vano nombre; tras él la juventud corre veloce, cual tras el juego en su niñez el hombre. Desecha la vergüenza; si gustaste del amor los placeres dímelo, y si su fuego aun no apagaste aborrece desde hoy a las mujeres».
Nunca vivió sujeto a ellas, y ahora en cuanto puede las desecha de sí, y en medio de tan gran felicidad en adquirirlas, ningún otro mayor fruto saca de ellas que la ocasión de despreciarlas.