desdeñar

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desdeñar

(Del lat. dedignari, rehusar como indigno.)
1. v. tr. Tratar con desdén o indiferencia desdeñaba a la servidumbre y subordinados. despreciar
2. Desestimar o desechar una cosa no hay que desdeñar esa posibilidad. rechazar

desdeñar

 
tr. Tratar con desdén [a una persona o cosa].
prnl. Tener a menor el hacer o decir una cosa.

desdeñar

(dezðe'ɲaɾ)
verbo intransitivo
desestimar o dejar de lado una cosa Desdeñó las amistades que aparecieron con el éxito.

desdeñar


verbo transitivo
encomiar menospreciar, tratar con indiferencia No hay que desdeñar al enemigo pequeño.
Sinónimos

desdeñar

transitivo
por encima encima del hombro (col.), desatender*, dar calabazas (col.), desestimar, menospreciar, desairar*, despreciar*, vilipendiar, desechar. atender, apreciar.
Desdeñar supone en todos los casos una actitud altiva.
Traducciones

desdeñar

dédaigner

desdeñar

verachten

desdeñar

A. VT
1. (= despreciar) → to scorn, disdain
2. (= rechazar) → to turn up one's nose at
B. (desdeñarse) VPR desdeñarse de hacer algoto scorn to do sth, not deign to do sth
Ejemplos ?
Reformó la enseñanza del solfeo, desdeñando antiguas metodologías, lo que le ocasionó algunos disgustos con los reacios a cualquier innovación.
Durante la conversación, aparecen Charo y Pepita, las cuales quedan escuchando, al enterarse de la verdad de sus intenciones, Charo se encara con Delfina, acusándola de jugar con Mauricio y recriminándole por no tener conciencia de la situación de ellos. Delfina, desdeñando las palabras se marcha con sus amigas.
Con cualquier otro hombre, me hubiera precipitado en un arranque de ira, desdeñando explicaciones, y lo hubiera arrojado ignominiosamente de mi vista.
Sin hablar con nadie, desdeñando la locuela de parásitos y poetas neófitos que le sonreían y saludaban, tomó por la vida sacra, a la derecha; dejó a la izquierda la Basílica Porcia y parándose, vuelta la espalda a la Curia Hostilia, contempló en silencio y con desprecio el Foro que tenía enfrente, el Foro también callado en aquellas horas; pero en su imaginación todavía hirviente con el rumor de los espumarajos de la calumnia y la mentira...
dará a los demócratas socialistas sinceros de Europa y América el medio de entenderse y de afirmar sus ideas » Los hombres de la Alianza, que no cesan de reprochar al Consejo General la convocatoria de una conferencia reservada, en un momento en que la reunión de un congreso público hubiera sido el colmo de la traición o de la estupidez; esos partidarios cerrados del alboroto y de hacer las cosas a la luz del día, han organizado, desdeñando nuestros Estatutos, una verdadera sociedad secreta en el seno de la Internacional, sociedad dirigida contra la Internacional y que aspira a colocar a sus secciones bajo su férula, bajo la dirección sacerdotal de Bakunin.
La absorta muchedumbre desde entonces me ha visto —los ojos encendidos por la sagrada fiebre, la frente coronada de espinas como Cristo, las manos temblorosas de melenudo orfebre— desdeñando las fútiles cosas del Universo, consagrar mi existencia al apolíneo rito; así tiene mi vida la harmonía de un verso y es rítmico sollozo lo que naciera grito.
Y, sin embargo, la princesa, desdeñando con hastío profundo y creciente todo el aparato y la complicación de los goces sin cesar inventados para ella, sólo experimentaba verdadero placer cuando se asomaba al balcón volado de su camarín.
Como aguarda pareja enamorada, para estrechar el nudo suspirado, que se acabe la espléndida morada digno hospedaje de su nuevo estado; así nosotros, desdeñando ahora este mundo, esperemos veladores que se abra la mansión merecedora de acoger y premiar nuestros amores.
Levantó la voz la que llevaba la espada, y dijo: «Helo aquí, hermana Pauthia, mi querido Endymion, mi bien amado, el que noche y día ha jugado con mi tierna juventud; el que, desdeñando el fuego de mi pasión, no contento todavía con difamarme con sus calumnias, se prepara a huir lejos de mí: ¡tendré que llorar, nueva Calypso, en eterna viudez, la partida y las bellaquerías de este nuevo Ulises!» »Extendiendo luego la diestra para señalarme a su hermana Panthia: «Y este caritativo consejero, este Aristómenes, que ha propuesto la huida, que está ahora a dos dedos de la muerte, tendido en tierra, mirándonos, ¿se figura que me habrá podido ofender impunemente?
Y, así, si bien primero había trazado el procurarse a Orlando o Sacripante para volver a su nativo estado en el remoto extremo de Levante; desdeñando a los dos que había buscado, mudó la voluntad en un instante, y, sin querer atarse a este o estotro, pensó mejor su anillo que uno y otro.
Ahora trabajas para procurarnos agradable merienda.» Y anadió: «Muchacho, toma el cesto que sirve de ponedero y ponlo en el sitio de costumbre.» Cumplió el criado la orden del amo; pero la gallina, desdeñando el puesto donde iba ordinariamente, fue a depositar a los mismos pies de su dueño su fruto prematuro; fruto capaz de causar la más viva inquietud.
¿Se verá siempre salir de las escuelas esa juventud determinada, que habiendo recibido apenas unas ideas escasas de buen gusto y sana doctrina, no hallando proporción para seguir una de las carreras en que el mérito se corona, y desdeñando los ejercicios útiles, se abandona, instigada de la necesidad, a tratar materias científicas que enteramente desconoce?