Ejemplos ?
Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía planté una silla mullida frente al ave y el portal; y hundido en el terciopelo me afané con recelo en descubrir qué quería la funesta ave ancestral al repetir: "Nunca más".
Alicia se quedó un rato contemplando pensativa la seta, en un intento de descubrir cuáles serían sus dos lados, y, como era perfectamente redonda, el problema no resultaba nada fácil.
Guárdala como recuerdo mío de este momento, como recuerdo de la que está ahí retratada y demasiado favorecida. En el dorso podrás descubrir la información de lo que parece interesarte.
En esa ocasión quedaron explicados los defectos de mi vista, que ya eran muy comentados, aunque yo siempre tratara de ocultarlos, y la buena anciana comprendió, con pena, que estaba engañada al suponer que yo acababa de descubrir nuestros lazos familiares.
De este modo se explica la conversación con aquellos tres amigos, y su alusión a Ninon de L'Enclos. En la velada musical, mi necia obstinación en no usar lentes fue lo que me impidió descubrir su edad.
Apenas pudo el sol su cabellera sacar del seno de su antigua madre y comenzó en la parte más cimera a dar calor como amoroso padre, cuando Martán, temiendo que pudiera Grifón hacer que cuanto urdió descuadre y descubrir su fraudulenta arte, pidió licencia, y súbito se parte; hallando como excusa al ruego regio no presenciar la máscara irrisoria.
Parecía que se iban repitiendo en círculos concéntricos y no podía huir de esa maraña. Aparecía de pronto una pared y tenía que regresar hasta descubrir otro túnel.
A veces las burbujas eran atravesadas por un asombroso estambre que surgía de una gran ráfaga diamantina y las tejía como haciendo una regia capa de gigantesco telón que se iba alzando hasta descubrir las calles de aquella ciudad submarina.
¡Miserable estado el de los príncipes, que si no oyen las acusaciones, no pueden vivir, y si las oyen, no las dejan que vivan! Bueno es descubrir la traición, mas no del todo seguro.
Si lo digo, niñas; como los griegos no hay otros. ¡Grandes trágicos' ¡Cómo saben descubrir el alma humana y los giros de sus pasiones!
Sus ojos, negras canicas, apenas si brillaban entre los níveos pelos que caían sobre su carita graciosa y redonda. La naricilla se le elevaba respingona, como alerta, como decidida a descubrir los más inolfateables olores.
En estas capitulaciones que recuerdan por su carácter y contenido las viejas cartas de población de la Edad Media castellana, se fijaban los derechos que se reservaba la corona y los nuevos territorios a descubrir y las mercedes concedidas a los distintos participantes en la empresa descubridora.