desconsolador

desconsolador, a

adj. Que desconsuela, aflige o entristece era desconsolador ver la mala situación en que estaban. desconsolante
Traducciones

desconsolador

burdensome, painful

desconsolador

sconfortante

desconsolador

ADJdistressing, grievous
Ejemplos ?
¡Amigo, con él, no hay hombre bueno, ni mujer amable, ni caballo manso! Con él, reina insufrible malestar, indefinido, desconsolador, tanto para la gente como para los animales.
En esta sociedad, compuesta de camarillas que se aborrecen sin conocerse, es desconsolador el atomismo salvaje de que no se sabe salir si no es para organizarse férrea y disciplinariamente con comités, comisiones, subcomisiones, programas cuadriculados y otras zarandajas.
El analfabetismo, la cantidad de muchachos inteligentes —tal vez verdaderos genios— que se pierden en esos campos es desconsolador.
n todos los tiempos hubo algún amante (nota que solamente digo "alguno") que pudo ser tenido por constante; pero en cuanto a ser fieles, preciso es confesar que no hay ninguno. Es desconsolador, triste, aflictivo, mas si no se hace adrede con pinceles en todo el universo hallarás uno.
No hemos venido a la Tierra para beber el agua, comer el pasto y legar la única herencia de un esqueleto. A la tolerancia mal comprendida agreguemos el pesimismo desconsolador.
Un niño entretenido en recorrer las calles entonando a coro con otros camaradas los viejos romances de nuestras tradiciones religiosas, ofrecía a la imaginación de los hombres pensadores algo de penoso y desconsolador.
Porque si renunciamos a ese principio, ya no nos encontramos con una Naturaleza regular sino con un juego arbitrario; y el desconsolador "poco más o menos" viene a ocupar el lugar de los hilos conductores de la razón.
Esto le hizo recordar que el famoso Prado era un arenal completo en el que había de todo menos verdura y poesía; que el mismo desierto de Sahara no estaba más reñido que él con la vegetación, ni presentaba un aspecto más triste y desconsolador a las tres de una tarde de verano.
La pentalogía de El reino de los muertos relata un patético y desconsolador cuadro social, muy acorde con el omnipresente pesimismo de Pontoppidan.
En marzo de 1897, coincidiendo con el inicio de la Exposición Centroamericana, la revista cultural La Ilustración Guatemalteca publicó un análisis detallado de la situación económica de Guatemala: en ese momento, los precios de los valores públicos emitidos por el gobierno para financiar las obras de infraestructura habían pasado de una relativa estabilidad a un descenso rápido y desconsolador, y existía una paralización completa en los negocios por carencia casi absoluta de efectivo, situación muy grave que estaba empezando a afectar el comercio, la agricultura, la industria y demás fuentes de riqueza.
En ese momento, la cesación del alza de los precios de los valores públicos se había convertido en un descenso rápido y desconsolador; por ejemplo, las acciones del Banco Internacional bajaron de $5500 a $5000 entre junio de 1896 y febrero de 1897, mientras que las bonos de la Exposición y del Ferrocarril del Norte bajaron de $90 y $44 a $80 y $32, respectivamente en el mismo período.
En ese momento, la cesación del alza de los precios de los valores públicos se había convertido en un descenso rápido y desconsolador, y existía una paralización completa en los negocios por carencia casi absoluta de efectivo, situación muy grave que estaba empezando a afectar el comercio, la agricultura, la industria y demás fuentes de riqueza.