desconsolado

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desconsolado, a

1. adj. Que no tiene consuelo lloraba desconsolado buscando a su madre. desolado
2. Que está muy melancólico, triste o apenado últimamente tiene aspecto de estar desconsolado. afligido, atribulado
3. Se aplica al estómago que sufre desfallecimiento o debilidad. desfallecido

desconsolado, -da

 
adj. Que carece de consuelo.
fig.Melancólico, triste y afligido.
fig.Díc. del estómago desfallecido o débil.

desconsolado, -da

(deskonso'laðo, -ða)
abreviación
1. que no tiene consuelo por una pena Tras la muerte de su amiga, quedó desconsolado.
2. que manifiesta o muestra desconsuelo niño desconsolado por el castigo
Sinónimos
Traducciones

desconsolado

zarmoucený

desconsolado

fortvivlet

desconsolado

untröstlich

desconsolado

murheellinen

desconsolado

cœur brisé

desconsolado

slomljena srca

desconsolado

悲嘆に暮れた

desconsolado

비탄에 잠긴

desconsolado

diepbedroefd

desconsolado

sønderknust

desconsolado

desiludido

desconsolado

förtvivlad

desconsolado

อกหัก

desconsolado

kalbi kırık

desconsolado

thất tình

desconsolado

悲伤的

desconsolado

ADJdisconsolate
Ejemplos ?
Si quería reprimir su alegría y continuar mis razonamientos ponía una expresión tan triste y tan desconsolada, que yo recordaba al verla, como un reproche, su alegría natural el día en que la conocí, y dejaba caer el lápiz, repitiéndome que era una «mujer-niña», y le suplicaba que cogiera la guitarra.
Ahora que había llegado a ser repentinamente sensato en cuanto a la fatuidad de las esperanzas que había comenzado a acariciar, sufría no meramente lo que sufriría otro enamorado, sino además una desconsolada soledad, una absoluta y triste soledad, como ningún otro enamorado, no importa cuán infeliz, pudiera haber sentido.
-Strauss es el bardo eufónico de la juventud de nuestros tiempos, entusiasta como las ideas que la inspiran, quejumbrosa al estrellarse contra la roca levantada por el duro y árido positivismo de nuestra época; vagarosa como ese océano de poesía incierta y desconsolada, peculiar de nuestro dudoso siglo; rechazada por do quiera, solo encuentra un cauce en el desierto sin horizontes de su infinito.
La dulce Filomena retirada, ::como no ve del sol los rayos rojos, ::no le rinde canciones en despojos, ::por verse sin su luz desconsolada.
Pero la joven sufrió otra zozobra cuando le aseguró su padre que la dichosa planta no era más que trébol de olor, pues las hojas, aunque más anchas y de verde más claro, eran muy parecidas; y toda desconsolada, casi dejó la niña por un tiempo de cuidarla, hasta que un día vio que estaba a punto de florecer y que las flores iban a ser de color de violeta y mucho más grandes que las florecitas amarillas del trébol de olor.
Había olvidado completamente al matrimonio -como se olvidan estas figuras de cinematógrafo, simpáticas o repulsivas, que desfilan durante una quincena balnearia-, cuando leí en una cuarta plana de periódico la papeleta: «El excelentísimo señor don Nicolás Abréu y Lallana, jefe superior de Administración... Su desconsolada viuda, la excelentísima señora doña Clotilde Pedregales...».
La hoy desconsolada consorte de don Antonio Cánovas del Castillo usa­ ba la siguiente fórmula de invitación: «Tanto mi marido como yo, agradeceremos a usted que nos acompañe a comer, en confianza, mañana a las ocho».
Y la Argentina, encerrada en el miserable rancho que soñaba convertir en palacio, desconsolada ya de tantas ilusiones perdidas, miró hacia el puerto y vio que se acercaba un barco.
Aún no los bellos ojos apartaste Del bosque aquel que le ocultó a tu vista, Y del último adiós aún no enjugaste Las lágrimas hermosas, Tú más dulce a tu Óscar que las sabrosas Auras de la mañana, Siempre sola estarás; si entre las selvas Pirámide de hielo Reverbera a la luna, En tu ilusión dichosa Figurarás tu amante, Pensando ver su cota fulgurosa; Pasará tu delirio Y verterás al llanto de amargura Sola y desconsolada...
Le aconsejé lo único posible: que su hijo tuviera relaciones con mujeres. Movió un rato la cabeza, triste y desconsolada. -Ya lo pensé -me respondió-, pero no quiere...
Pues él habla conmigo de esta suerte: «Pon freno al gran dolor que en ti despierta, que por seguir antojos se pierde el cielo al que tu alma aspira, donde ella vive, aunque parezca muerta, y ya de sus despojos no cura y solo ya por ti suspira; y fama que respira en mil partes por obra aún de tu lengua, ruega que no halle mengua; su nombre antes será mejor que alabes, si te fueron ayer sus ojos suaves.» Huye apacible y verde, no vayas donde haya risa o canto, canción mía, sino llanto: no te conviene hallar cosa que alegra, viuda, desconsolada, en prenda negra.
De lo contrario, serás desterrada." La pobre niña lloró desconsolada, pero he aquí que apareció un estrafalario enano que le ofreció hilar la paja en oro a cambio de su collar.