Ejemplos ?
Todos le llamaban maese Gonin, tal vez a causa de su habilidad en los juegos de prestidigitación, o quizá porque en efecto descendiera de aquel famoso juglar que fundó bajo Carlos VI el teatro de los Enfants–sans–Souci y fuera el primero en llevar el título de Príncipe de los Tontos, heredado por el señor Chotacabras, quien mantuvo sus soberanas prerrogativas, incluso, en el parlamento.
En el trayecto de retorno, recibió muchas invita-ciones para que descendiera en los planetas del sistema con el fin de rendirles homenaje de feli-citación a los cien-tíficos, pero las computadoras voceras contestaron que era imposible.
Porque si un hombre en el afán de enriquecerse o conseguir un empleo o una influencia de naturaleza análoga se atreviera a tener con alguno la menor complacencia de las que un amante concede al que ama, si recurriera a las súplicas, si uniera a éstas las lágrimas, jurara, se acostara delante de su puerta y descendiera a mil bajezas de las que un esclavo se avergonzara, no habría ni amigo ni enemigo que no le impidiera envilecerse hasta ese extremo.
Y no largo tiempo admirar lícito fue tan elegantes giros; pues de repente los artesones a sonar empezaron y todo el triclinio retembló. Consternado, yo me levanté, y temí que por el techo acróbata alguno descendiera.
En todos aquellos lugares en que la política ha sido falsa, incapaz y mala, se ha requerido a la justicia para que actuara en su lugar, para que se comportara, según motivos procedentes de la esfera del Gobierno y no de las leyes, para que abandonara finalmente su sublime sede y descendiera hasta la palestra de los partidos.
Acababa de lograr que su cabeza descendiera por el aire en un gracioso zigzag y se disponía a introducirla entre las hojas, que descubrió no eran más que las copas de los árboles bajo los que antes había estado paseando, cuando un agudo silbido la hizo retroceder a toda prisa.
Diversos pensamientos me han nacido: como quien yo hoy cansado la amada espada contra sí volviera; y no a ella, empero, ruego me descoja, que no va al cielo más derecha vía, y no se aspira, al alto y lisonjero reino en más firme nave. ¡Benignos astros los que habéis seguido al vientre afortunado cuando aquel parto al mundo descendiera!
Hasta en determinados momentos tuvo en la epidermis la sensación que sólo se tocaba con los bordes de su alma, de forma que el equilibrio de su cuerpo próximo a caer, y el de su piel, le causaba náuseas. Era como si descendiera a suma velocidad en un ascensor.
Y la tregua de Dios a mí no descendiera: en la carne inocente me hirieran los malvados, y por la eternidad mis venas exprimieran sobre mis hijos de ojos y de frente extasiados.
El Capellán no se arrodilló a rezar junto a su tumba deshonrada: ni la marcó con esa Cruz bendita que Cristo dio a los pecadores, pero era el hombre de aquéllos por quienes Cristo descendiera.
Las crines tenía asidas el soldado y el pie cerca del estribo, cuando a ellos vio con extraña sorpresa, venir un hombre en un potro desbocado por la cuesta, y a pique de despeñarse por la tortuosa vereda. Las compasivas miradas clavó en él con ansia extrema de que descendiera vivo, lo que a la verdad no espera.
En 1496, el tercer arco (contando desde el lado de la Ciudad Vieja) se desplomó luego de que uno de los pilares descendiera debido a la erosión en la parte inferior.