Ejemplos ?
(78) El cabello desceñido, Por las mejillas el llanto, En su angustiado quebranto Es el angel del dolor. Sobre el lecho de la muerte El triste poeta gime, La ardiente fiebre le oprime Con fuego devorador.
Ven a este mirador, ven y presencia La primera entrevista cariñosa Tras largo tedio y dolorida ausencia Del rubio sol y su morena esposa; Ella no ha desceñido todavía Su sayal melancólico de duelo Y en su primer sonrisa de alegría Con llanto de dolor empapa el suelo.
Sí, hermanos míos; hemos salido de ahí, hemos dejado atrás esos símbolos, nos hemos desceñido de muchas de esas creencias; mas para convertir en verdad social y política la estética religiosa de nuestros primeros años.
Luego notó que le llamaban, y gruñó al conocer la voz; pero, aunque de muy mala gana, alzóse del banquillo y salió al balcón, En el de la otra buhardilla le esperaba la mujer del Tuerto, con los párpados hechos ascuas, las greñas sobre los ojos, la cara embadurnada con la pringue de las manos disuelta en lágrimas, en mangas de camisa, desceñido el refajo y medio descubierto el enjuto seno.
No la complació tanto, si no que hubo de enojarla y de escandalizarla, aunque reprimió el enojo, atribuyendo lo que veía a inveteradas e imprescindibles modas orientales, que en el fondo del salón apareciesen tres bayaderas, con traje de Apsaras o inmortales ninfas, las cuales tejían voluptuosa danza, desceñido y leve el transparente ropaje, los brazos y los pies desnudos, luciendo en las gargantas de los pies y en los brazos, ajorcas y brazaletes, y dejando ver además las torneadas espaldas y los firmes y redondos pechos.
su mano la intranquila lámpara oculta aproximando, aclara el misterio escondido, y al débil rayo de la luz que oscila, sin flechas, ni arco, desceñido, inerme, ve al dios alegre del amor, Cupido, que enamorado entre sus brazos duerme.
Representa al teniente Ruiz en aquellos momentos en que excitaba y sacaba a soldados y pueblo para combatir contra las tropas francesas, la actitud del militar es nerviosa y movida, con el arranque del momento: el pie derecho avanzado, la cabeza y el cuerpo inclinados, alta y crispada la mano izquierda, la ropa se ha desceñido y con la sacudida ha seguido el impulso; en la mano derecha empuña la espada, y el rostro se muestra contraído por la rabia.
Esta princesa murió en 1327 al dar a luz a Don Sancho y fue sepultada a un lado del presbiterio en un mausoleo de mármol sostenido por seis leones con su efigie en traje de religiosa y con figuras llorando en derredor del sepulcro. La de sus hijos estaba pintada sobre tabla, Isabel vestida de clarisa y Sancho con guirnalda y cabello desceñido.