desarraigado

desarraigado, a

1. adj. Que no ha echado raíces o no está integrado en el lugar donde vive se ha desarraigado de la sociedad. marginado
2. Que no vive en su lugar de nacimiento la ciudad absorbe a muchos desarraigados. arraigado

desarraigado, -da

(desaraj'γaðo, -ða)
abreviación
persona arraigado que ha perdido todo vínculo social o afectivo con su lugar de origen Los inmigrantes se sienten a menudo ajenos y desarraigados.
Traducciones

desarraigado

senza radici

desarraigado

ADJ [persona] → rootless, without roots
Ejemplos ?
El autor recibió por él un premio literario dotado con 50 dólares. Un joven desarraigado pero de esmerada educación se embarca en un buque de carga en la Isla de Java.
Alberto Soria desde el comienzo de la novela se perfila como un personaje hipersensible, con una conducta enfermiza y cambiante, desarraigado del país y poco conocedor de los problemas del mismo.
El crítico Ken Tucker de la revista Entertainment Weekly escribió: «Franco pudo haber esquivado el rol y hacer un Dean aceptable, pero por el contrario encarna a este joven inseguro y desarraigado».
El Esclavo (en la ficción, Ricardo Arana) resultó llamarse en realidad Alberto Lynch Martínez, apodado “el Nene”, o más despectivamente, “el Huevas”, quien, al momento de publicarse el libro de Vilela, aún vivía, en Houston, Estados Unidos, dedicado a los negocios y totalmente desarraigado de su patria.
Ha vivido siempre en Nueva York y se siente completamente desarraigado el día que sus padres se instalan en Santiago de Chile, en un departamento frente al Cerro Santa Lucía.
Narra la búsqueda de identidad del joven Marco Stanley Fogg, un personaje que, según se considera típico de la postmodernidad, crece desarraigado en la gran ciudad de Nueva York, uno de los escenarios de la novela (como de otras de Auster) hasta que, tras una serie de peripecias, inicia un viaje que le va a llevar por todo el país (siguiendo el "sueño americano", con el que en cierto sentido aquí se ironiza).
Existe un proyecto denominado, XDirectFB, el cual implementa un desarraigado servidor X, usando ventanas DirectFB para ventanas de alto nivel X11.
Fijaos en la característica (y ya veis que quiero colocar la cosa todo lo alto que puedo) de la tragedia española y de la tragedia europea, que habéis tenido la benevolencia de ir siguiendo conmigo esta noche: el hombre ha sido desintegrado, ha sido desarraigado, se ha convertido, como os decía antes, en un número en las listas electorales y en un número en la cola de la puerta de las fábricas; este hombre desintegrado lo que está pidiendo a voces es que le vuelvan a poner los pies en la tierra, que se le vuelva a armonizar con un destino colectivo, con un destino común, sencillamente –llamando a las cosas por su nombre–, con el destino de la Patria.
Pues esperamos a que los partidos de izquierda y los partidos de derecha se den cuenta de que estas dos cosas son inseparables, y ya veis que no les censuro por ninguna menuda peripecia; les censuro por esta incapacidad para colocarse ante el problema total del hombre integrado en su Patria. Los partidos de izquierda ven al hombre, pero le ven desarraigado.
La cosa era muy simple: el malacara, cruzando un día el chircal, había hallado la brecha abierta en el monte por un incienso desarraigado.
Hiciéronse reflexiones tendientes a establecer que la unión del Istmo con la antigua y moderna Colombia no ha producido los bienes que de ese acto se aguardaron y en extensa consideración se hizo mención particularizada de los grandes e incesantes agravios, que al Istmo de Panamá le han hecho en sus intereses materiales y morales, en todo tiempo, los Gobiernos que en la Nación se han sucedido, ora en las épocas de Federación, ora en las del Centralismo; agravios que en vez de ser atendidos y patrióticamente remediados por quienes debieron serlo, cada día se aumentan en cantidad y se agravan en importancia, con persistencia y ceguedad tales, que han desarraigado en los pueblos del Departamento de Panamá...
Hay, además, otra cuestión: el campesino, desarraigado del campo, se mueve hacia las ciudades en la esperanza de vivir aunque sea de limosnas, abarata la mano de obra, hace que exista cada vez una oferta mayor de trabajo, y eso conspira contra los salarios de los trabajadores, porque a mayor oferta de trabajo menor salario.