derretirse

derretirse

(dere'tiɾse)
verbo pronominal
1. manifestar un gran amor Si ella le hablaba se derretía.
2. abrasarse en una sensación o sentimiento de gran intensidad Al oír la música se derretía de gozo.
Traducciones

derretirse

melt, fuse, run, thaw

derretirse

schmelzen

derretirse

таять

derretirse

fusione, struggere
Ejemplos ?
Media docena de esos hombres de buen gusto, que a todo van a un baile más que a bailar, se hicieron las siguientes reflexiones: «Que la pasión de la danza tiene hondas raíces en la buena sociedad de este pueblo, es innegable: nosotros la hemos visto bailar sobre el húmedo retoño de las praderas, entre las coles y cebollinos de las huertas, sobre los guijarros de la Alameda y sobre los adoquines del Muelle; derretirse los sesos bajo un sol africano a las cuatro de la tarde, por llegar a las cinco a la romería y bailar en ella hasta las siete; volver después, al crepúsculo, medio a tientas, por callejas y senderos, y aliquando meterse en barro hasta las corvas...
eran los sombreros. Habían principiado a derretirse, a liquidarse en papilla, con pegotes de goma y de engrudo que se embalsaban.
Los abandoné para continuar mi obra: arrancar las hojas, impulsar las nubes, amontonarlas hasta hacerlas derretirse en agua, agitar las marinas olas y sumergir los buques.
Porque tampoco yo quiero que temerariamente se crean todas las maravillas que referí, puesto que no las doy asenso, como si no me quedase duda alguna de ellas, a excepción de las que yo mismo he visto por experiencia, y cualquiera fácilmente puede experimentarlas, como el fenómeno de la cal, que hierve en el agua y en el aceite está fría; el de la piedra imán, que no sé cómo con su atracción no mueve una pajilla y arrebata el hierro; el de la carne de pavo real, que no admite putrefacción, habiéndose corrompido la de Platón; el de que la paja esté tan fría que no deje derretirse la nieve...
Le pareció de pronto que unas bolitas color de fuego estallaban en el aire como balas fulminantes que se aplastaban, y giraban, giraban, para it a derretirse en la nieve entre las ramas de los árboles.
Cinco años tardó el hielo en derretirse alrededor de él, hasta que todo se deshizo, y el elefante cayó rodando a la orilla, con ruido de trueno.
Supe después que había un camino llamado aquí Chillanum y allá Chillano (-por el paso de Las Lagunas o Epu Lafquen-), bastante corto y cómodo, no impedido por otro obstáculo mayor que el que presenta en los meses de octubre, noviembre y gran parte de diciembre, el río Ñuble, que repetidas veces hay que cruzar y que en esos meses al derretirse la nieve, se vuelve muy correntoso y bastante caudaloso.
Se secaron las milpas y las piedras se deshicieron. Enseguida llegó un calor tan insoportable que TOLLAN parecía derretirse. Los toltecas adoradores de HUEMAC morían de hambre y TEZCATLIPOCA recomendó que le sacrificaran prisioneros de guerra; en lugar de bailar y cantar, ordenó que vendieran a los niños como sirvientes a los pueblos distantes que se encontraban hacia el sur, en el ANAHUAC, para que obtuvieran con ello, guajolotes y así pudieran hacer tamales y comer.
Siempre acariciando con su mano transparente y descarnada los rizos de su barba rubia: erguido como un príncipe en una ceremonia de corte, con las botas agrietadas, como escarcha que empieza a derretirse al sol...
Y entonces, al verse Mauricio en el sofá, dijo con la mayor frialdad: –Mírese usted ahora, don Augusto, en mis pupilas y verá qué chiquito se ve... El pobre Augusto creyó derretirse.
Lo peor es que yo tengo órden de llevarle vuestros cabellos y vestidos, y no sé como lo tengo de hacer. Laura se horrorizó escuchando este discurso, y volvió otra vez á derretirse en lágrimas.
CAPÍTULO L Cómo, diciendo misa el hermano Juan de Alverna el día de Difuntos, vio que muchas almas eran liberadas del purgatorio Celebraba una vez la misa el hermano Juan el día siguiente a la fiesta de Todos los Santos por todas las almas de los difuntos, como lo tiene dispuesto la Iglesia, y ofreció con tanto afecto de caridad y con tal piedad de compasión este altísimo sacramento, el mayor bien que se puede hacer a las almas de los difuntos por razón de su eficacia, que le parecía derretirse del todo con la dulzura de la piedad y de la caridad fraterna.