demos

demos

 
m. Conjunto de individuos que forman una unidad política.
Traducciones

demos


V dar
Ejemplos ?
Yo, que no quería ahogar la discusión, le dije: —Si te parece bien, querido Critias, demos por concedido que la ciencia de las ciencias es posible, y entonces entraremos en indagaciones acerca de si existe o no existe, pasaremos de la posibilidad al acto.
Su primer objeto (el de la asamblea) debe ser poner límites a la obediencia del pueblo (se entiende o debe entenderse garantir a los pueblos contra los avances del poder), estableciendo la garantía de sus derechos y fijando el sistema que debe regir a las Provincias Unidas cuya indefinición no puede absolutamente justificarse.” Y más adelante: “Provincias del Río de la Plata, abramos ya la época de nuestra libertad civil y demos a nuestras esperanzas la realidad que merecen.” Esto es lo que por ahora nos interesa señalar del manifiesto del 16 de octubre.
Enajenados, sin juicio crítico, sólo serán presas fáciles de los detentadores de la miseria subhumana, e incluso, subanimal, seremos y la educación tiene los preventivos. Demos los maestros a la humanidad lo mejor de nuestra inteligencia y de nuestra sensibilidad para que nunca tengamos que lamentar lo que hubiéramos podido hacer y que por apatía, por descuido, por negligencia, por inercia, no realizamos.
Debemos entrar sin más a la modernidad política de México, demos la bienvenida a una vida democrática distinta, más abierta, más rica, con partidos renovados; reconozcamos principalmente la corresponsabilidad que a todos nos toca en este proceso, son tiempos éstos de reconocer la competencia en la política, competencia quiere decir más y no menos responsabilidad de los partidos con sus miembros, con los demás partidos y con la sociedad en su conjunto; competencia que reclama cuidar la respetabilidad, que no el inmovilismo de las instituciones.
No le recomiendo a nadie que sea Vicepresidente de la República, no le recomiendo a nadie. Por eso quiero que le demos un aplauso de apoyo, de estímulo, al nuevo Vicepresidente, que es Nicolás Maduro.
Y, dejando las muletas, como si no tuviera mal alguno, comenzó a hacer cabriolas, de lo cual se admiró más el negro, a quien Loaysa dijo: -Sabed, hermano Luis, que mi cojera y estropeamiento no nace de enfermedad, sino de industria, con la cual gano de comer pidiendo por amor de Dios, y ayudándome della y de mi música paso la mejor vida del mundo, en el cual todos aquellos que no fueren industriosos y tracistas morirán de hambre; y esto lo veréis en el discurso de nuestra amistad. -Ello dirá -respondió el negro-; pero demos orden de volver esta chapa a su lugar, de modo que no se eche de ver su mudanza.
Pues en verdad que no me ha hallado el señor mi amo tan juguetona con los mozos de la casa, ni de fuera, para tenerme en la mala piñón que me tiene: ellos son bellacos y se van cuando se les antoja, sin que nosotras les demos ocasión alguna.
Y bien sabéis que siempre lo hemos esperado, y según las cosas que el capitán nos ha dicho de aquel rey y señor que le envió acá, y según la parte de donde él dice que viene, tengo por cierto y así lo debéis vosotros tener, que a queste es el señor que esperábamos, en especial que nos dice que allá tenía noticias de nosotros, y pues nuestros predecesores no hicieron lo que a su señor eran obligados, hagámoslo nosotros, y demos gracias a nuestros dioses porque en nuestros tiempos vino lo que tanto aquéllos esperaban.
LA GUERRA CREADORA Hace tantos, pero tantos años; tantos, que muchos de los abuelos de aquellos abuelos de nuestros abuelos y aún más allá, fueron perdiendo la memoria de todo esto que ahora voy a narrarles. -Hubo una vez una guerra formidable.- decían- Una guerra que todavía existe, eterna, aunque no nos demos cabal cuenta de ella.
Sin embargo, nada debe impedir que desde nuestra clase demos al adolescente las armas nobles del saber para constituirlo en un futuro hombre íntegro, consciente de su plenitud.
Pienso que es ineludible deber en el momento actual, que todos los que de alguna manera nos sentimos vinculados con el movimiento social de México, precisemos la responsabilidad histórica que hemos contraído y nos demos cuenta de que nuestra actuación, si queremos asumir esa responsabilidad, debe estar inspirada tan sólo en la más absoluta buena fe, desinterés y patriotismo.
Con lengua, religión, cos- tumbres y hasta instituciones genuinamente españolas, con ur- dimbre que no es de nuestra propiedad exclusiva, mal po- demos aspirai á una originalidad absoluta.