demodé

demodé

(Voz francesa.)
adj. coloquial Pasado de moda su música presenta una melodía demodé, propia de los setenta.
Traducciones

demodé

ADJdémodé, passé
Ejemplos ?
Como soporte en un discurso: en tal caso se define como una frase, palabra o voz que se repite mucho consuetudinariamente o por hábito (muchas muletillas tienen un tiempo de moda y luego caen en desuso o son despreciadas por “anticuadas” o demodé).
Algo deben tener los mass media para potenciar de tal modo la cognición de sus receptores, a pesar de que no lo acepten los críticos “demodé”...
Engrisado por el esmog más transparente del aire, a pesar de Kieslowski, sólo es un demodé antepostmoderno ya bastante chamuscado por Darío, por Modugno y Blockbuster.
El saber se convierte en moda y en presunción de estar “in”. Aunque la moda sea ya demodé en otros sitios. Sin embargo, ojalá que en el siglo XXI todos los ismos confluyeran en uno solo: el neohumanismo, donde no se excluye a nadie ni por su sexo, ni por su color, ni por las apariencias, pues su rasgo nuclear, lo ha de constituir el nosotros seres humanos, no el yo.
Sin embargo, tal ubicuidad del término, nos permite comprender que lingüísticamente tal vocablo adquirió matices semánticos a través de los siglos de su utilización hasta configurarse un significado “comodín”, atemporal diríamos, evanescente, donde no obstante se refiera, aparentemente en contradicción, a un tiempo específico, su significación varía según si lo moderno es arrasado por lo nuevo; que a su vez, resultará lo “nuevo” moderno, y lo anterior deviene entonces “demodé”, tradicional, anticuado, superado, fuera de “onda” o prácticamente “obsoleto”.
Lo que se vuelve demodé, anticuado y obsoleto, era lo falso, lo erróneo, lo equivocado de una época. La transformación humanística se nutre de la tradición y la incorpora a su contemporaneidad.
La ORTOGRAFÍA es pues, la correcta escritura de las palabras, según el acuerdo al que han llegado los usos que de la lengua escrita hacen los escritores (personas que emplean la lengua escrita para comunicarse; todos, en general somos escritores o usuarios del sistema de escritura de nuestra lengua) de ahí que en momentos, exista mucha arbitrariedad, pues de siglo en siglo, la lengua oral cambia; se efectúa con ella una gran variación de acuerdo con muchos factores y esto suele reflejarse en la lengua escrita, que generalmente no alcanza a ponerse al corriente y por ello, las instituciones erigidas como rectoras del idioma, van un poco retrasadas en sus veredictos y cuando se dan cuenta de sus transformaciones, parecen ya “demodé”.
Lo mismo hay que decir con las historias literarias que de pronto quedaron, si no prohibidas, demodé, pues ya no importaba las secuencias históricas ni la abundancia genial de autores y obras, sino sólo leer cuentitos dispersos y otras muestras insignificantes de lo que se consideraba apropiado para los adolescentes; para no cansarlos, decían.
¿De qué sirve ser sabio? Eso de ir ascendiendo escalones del saber, resulta para muchos demodé. No se ha logrado aterrizar la concepción heredada de los viejos y grandes educadores, pues de pronto, como el alumnado tiene que ser el activo, todo se reduce a una inducción instruccional que con frecuencia carece de modelaje y de referentes, y conduce a los chicos al vacío intelectual y sensible, sin siquiera llegar a una eficiente educación pragmática.
Ahora, casi cien años después, y nada demodé, ha surgido la gran novela del rango de los estridentistas, acaso un callado grito neo-estridentista; porque si para los estridentistas su obra era romper silencios; hoy, con tantas escandaleras electrónicas y publicitarias, ser estridentista, sería oponerse al ruido fatuo.
Por eso una pedagogía actual del lenguaje, indiscutiblemente debe tener claro el concepto de modernidad y una modernización educativa, para que sea realmente moderna, requiere romper con lo demodé, lo anticuado y lo obsoleto, aunque no con la tradición que ha brindado frutos en su respectiva“modernidad” para ser base de la siempre perfeccionante actualización.
Recientemente Julie de Libran ha sido nombrada directora artística de la firma y ha comenzado a vender sus prendas en su propia tienda online. Demodé es la palabra que define la esencia de las prendas de Sonia Rykiel, demodé significa deconstrucción de la moda y surge tras la pretensión de adaptar las prendas a la necesidad y libertad de la mujer y no a los dictados de la moda.