demagogo


También se encuentra en: Sinónimos.

demagogo, a

(Del gr. demagogos < demos, pueblo + ageo, conducir.)
1. s. POLÍTICA, SOCIOLOGÍA Persona, por lo general político o dirigente, que con su actuación y actitud trata de complacer a la gente para atraérsela y conseguir su apoyo los demagogos manipulan los sentimientos de los votantes.
2. HISTORIA Cabeza o caudillo de una facción popular.

demagogo -ga

 
f. m. Partidario o que practica la demagogia (manipulación).

demagogo, -ga

(dema'γoγo, -ga)
sustantivo masculino-femenino
1. psicología persona que ejerce la demagogia El demagogo habló sobre los proyectos futuros.
2. historia en la antigua Roma y Grecia, jefe de una facción popular Los demagogos debían ser grandes oradores.
Sinónimos

demagogo

, demagoga
Traducciones

demagogo

Demagoge

demagogo

demagogue

demagogo

demagoog

demagogo

demagogo

demagogo

SMdemagogue, demagog (EEUU)
Ejemplos ?
SEGUIDAMENTE, LE ABRE PASO AL DEMAGOGO QUE HACE GERMINAR LA ANARQUIA Y LA CULTIVA CON LA FINALIDAD DE COSECHAR EL DESPOTISMO; NO SE TRATA DE UN DESPOTISMO OFICIAL SI NO ENCUBIERTO, PERO QUE SE DEJA SENTIR.
Aquí algo anda mal o todo anda mal (EXCLAMACIONES DE: “¡Todo!”), pero tenemos que arreglar la República ustedes y nosotros (EXCLAMACIONES), y por algo hay que empezar. Sería un demagogo y un embustero si dijera aquí que todos los problemas se van a resolver y se van a resolver enseguida.
Y no trate de disculparse el desvergonzado gorrón diciendo que con la miel va a hacer medicinas y con la cera velas para los santos... «Aquí no se admiten subterfugios. Atrás, pillo, ladrón, descamisado, demagogo. Pero todo es inútil.
Hace una disertación anatómica sobre el cuerpo humano y el cuerpo del perro: pide que se haga un nuevo ensayo, con asistencia de médicos, y termina manifestando que no es regular que a un español que, como él, ha dado tantas pruebas de amor al rey y a la justa causa se le ponga en competencia con un franchute palangana, demagogo y merecedor de presidio.
Esta acción generosa del Senado mantuvo tan absolutamente la armonía de la república durante el sitio que se produjo y el hambre posterior, que el aborrecimiento del nombre de rey no fue menor entre los Patres que entre el pueblo; y ningún demagogo tuvo luego tanto éxito en hacerse popular con malas artes como lo logró entonces el Senado con su generosa legislación.
No era pesimista y demagogo más que en tres actos y en verso, porque vestía bien aquello de venir al teatro a combatir las preocupaciones reinantes y reivindicar derechos no sabía él a punto fijo de quién, pero vamos, de alguien que debía de padecer hambre y sed de justicia.
A la caída de este gobierno, el 6 de noviembre de 1865, el populacho saqueó varias de las oficinas de palacio, y desapareció la bandera, que acaso fue despedazada por algún rabioso demagogo, que se imaginaría ver en ella un comprobante de las calumnias que por entonces inventó el espíritu de partido para derrocar al presidente Pezet, vencedor en los campos de Junín y Ayacucho, y a quien acusaban sus enemigos políticos de connivencias criminales con España, para someter nuevamente el país al yugo de la antigua metrópoli.
El enjambre de los pordioseros de nuevo le seguía, como las abejas de una colmena que llevan de un lado a otro. Tras varios días de espionaje, la implacable viuda volvió a interpelar al demagogo de las limosnas.
Salió después un canónigo de muchas campanillas y muy gran demagogo; el capitán repitió lo del linternazo y lo de -Señor canónigo, de parte del virrey, que tenga vuesa merced muy buenas noches.
Y que por lo tanto es muy necesario que esas cuestiones las tengamos presentes y que el pueblo nos ayude condenando al demagogo, condenando al farsante, condenando al intrigante y, además, condenando también al funcionario que no cumpla y diciendo quién es, pero diciéndolo sobre bases.
Aunque un poco torpe de pensamiento, no era, ni mucho menos, hombre cerrado a la comprensión profunda de los problemas teóricos, como lo demuestra su misma evolución de «demagogo» a comunista, y, después que aceptaba una cosa, se aferraba a ella con tanta más fuerza.
Porque siempre habrá razones que exponerle a la gente, de enfrentar sus sentimientos y confundirlo, pero el pueblo tiene que estar muy alerta. Por fortuna el pueblo tiene un gran sentido crítico y un poder de adivinar quien es demagogo y quien no lo es.