demagogia


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demagogia

(Del gr. demagogia.)
1. s. f. POLÍTICA, SOCIOLOGÍA Manipulación de la opinión y la conducta de la gente por medio de halagos, engaños o falsas promesas, principalmente con fines políticos la oposición criticaba su demagogia y populismo.
2. HISTORIA Dominación tiránica de la plebe, en la antigua Grecia.

demagogia

 
f. Manipulación de la opinión pública para hacerla instrumento de la propia ambición política.

demagogia

(dema'γoxja)
sustantivo femenino
1. historia dominación tiránica del pueblo la demagogia de la plebe
2. política uso de halagos y falsas promesas empleados para manipular la voluntad del pueblo La madurez de un pueblo es poder descubrir la demagogia.
Sinónimos

demagogia

sustantivo femenino
populismo (desp.).
Traducciones

demagogia

demagogy

demagogia

demagogia

demagogia

Demagogie

demagogia

démagogie

demagogia

demagogie

demagogia

demagogia

demagogia

غوغائية

demagogia

Demagogie

demagogia

demagogi

demagogia

demagogi

demagogia

SFdemagogy, demagoguery
Ejemplos ?
Se requiere por tanto, una concepción en verdad neo moderna, al modo del siglo XXI, que rompa con los esquematismos de lo estructurado inamovible, aunque parezca dinámico, de los relativismos comodinos y de los trasnochamientos ideológicos postmodernos y neoliberales o falsamente liberales, porque subyace en ellos la demagogia como pretexto para disfrazar la explotación de los seres humanos y de la Naturaleza.
Con un parroquiano son más gobiernistas que el ministerio, y con otro más revolucionarios que la demagogia: con éste jesuitas e intolerantes, y con aquél masones y liberales hasta la pared del frente.
No en balde Sarmiento, exiliado en Chile y defensor del orden ilustrado imperante en la república pelucona (conservadora), criticó lo que él llamaba la demagogia de una oposición, que empezó siendo “liberal y propietaria”, para terminar “demócrata y socialista” con Bilbao.
LOS FILOTEVÉSOFOS La insaciable demagogia discursiva de la modernidad y sus utopías repitió hasta el desfunde que “los pueblos tienen los gobiernos que merecen”, pero jamás se dio cuenta, como la posmodernidad intenta hacerlo hoy, que al pueblo, convertido en público, por obra y gracia del espíritu consumista, también se le da la televisión que su alienación pide.
Y en esta enumeración, simplemente ejemplificativa, no pueden faltar los que para ascender de buena fe, con afán de servicio o como simples trepadores, caen en el pecado de la barata retórica: el lenguaje loresco, la repetición más que la reiteración y, más de palabras que de ideas, la insistencia en conceptos expresados por otros y tomados como simples recetas; esgrimir razones sin razón, decir palabras sin sentido; la demagogia de pintar todo de color de rosa o de exagerar los males, claro, antes de asumir las responsabilidades, para culpar a los anteriores; asustar innecesariamente en busca de un aplauso; alabar y echar incienso.
Con un poco de paciencia hoy y mañana, esos problemas que hoy angustian a la gente, no se presentarán. Es necesario, además, que todos actuemos sin demagogia, que todos actuemos honradamente.
Por ello justipreciamos la postura del Régimen. Ni demagogia de izquierda, ni mucho menos actitudes derechistas de retroceso a situaciones históricamente superadas.
Mermada y destruida nuestra agricultura por no haber garantías para el pequeño propietario, por haberse falseado el ideal agrario en virtud de la falaz demagogia de los líderes protegidos de Cárdenas, que a toda costa quieren hacer infructuoso el sacrificio del campesino realizado en la acción armada de la Revolución que los hizo propietarios de sus parcelas, independizándolos de la inmisericordia del hacendado y, no conformes con esa falta de garantías, pretende destruir su pequeño patrimonio conquistado a base de sangre, para comunizarlo, para sovietizarlo en beneficio de los demagogos, convirtiéndolos en sus nuevos esclavos.
¿Cuál otro puede haber? No, lo demás es mentira, lo demás es demagogia política. Nosotros no, nosotros somos transparentes, ahí está el programa de la Patria, que entregué por cierto a usted señora Presidenta en el mes de junio, antes de iniciar la campaña electoral, y ese es nuestro programa.
Que llama demagogia a esto que yo digo, porque no puede directamente negar la verdad y la justicia y que se siente estadista solamente porque carece de vibraciones de corazón y del espíritu, estadista simplemente porque nada aman, estadista simplemente porque les falta el carácter para decir lo que su corazón siente y su mente piensa, estadistas porque les falta el fuego interno para la rebeldía, estadistas porque si están con Laureano Gómez se lo tragan y no son capaces de votar en los senados, estadistas porque se dejan manejar, estadistas porque no tiene la fuerza humana que nosotros tenemos, ¡Pues en buena hora que no nos crean estadistas!
Ojalá que éstas algún día sean conscientes de su-nuestra función-misión como seres humanos en el cosmos, hoy tan confundida por el comercialismo hipócrita y vulgar y las ideologías del dinero y la demagogia, y den el salto cualitativo que la humanidad espera.
Vinculado estrechamente con este aspecto de la administración, la representación nacional recuerda y encomia el pensamiento del Ejecutivo, cuando al señalar a nuestro movimiento obrero los senderos nacionalistas de su responsabilidad, precisara la exigencia del patriotismo de sus guías y afirmara textualmente que dejarse llevar por una falsa demagogia...