Ejemplos ?
Sobre el lecho de la muerte El triste poeta gime, La ardiente fiebre le oprime Con fuego devorador. Jóven, lleno de ilusiones En su primavera espira, Él por sus sueños delira, Y ella delira por él.
¡Ay del mortal imbécil que delira con amigos, amores, idealismo; porque encuentra ridículo, mentira, encuentra la maldad, el egoísmo!
Todas, estrechando el círculo, En redor suyo apiñadas, Venían desesperadas A maldecirle a una voz, Cada cual con justa cólera, Pidiéndole ansiosa cuenta De alguna hazaña sangrienta O de algún crimen atroz. ¡Ay, delira el desdichado!
Viviré, pero sin quitarte un solo día que te pertenezca. «Delira», se dijo a sí mismo don Juan. Luego añadió en voz alta: – Sí, padre querido, viviréis ciertamente, porque vuestra imagen permanecerá en mi corazón.
Balbuce fria y delira Si la tortura mi mente; Cuando rie solo miente; Como miente su lamento: Y es que en mi triste aislamiento Mi alma ni goza ni siente.
X Llenate de ambición, ten el empeño; ten la más loca, la más alta mira; no temas ser espíritu, ser sueño, ser ilusión, ser ángel, ser mentira. La verdad es un molde, es un diseño que rellena mejor quien más delira… ¿que la ciencia es brutal y que no sueña?
Antiguos amigos halla en cuantos objetos mira, y en árboles, tapias, lindes, dulces memorias antiguas: lo pasado y lo presente anudando va, y delira entre esperanzas risueñas y entre ya pasadas dichas.
y todo esto no podrá menos de gustarme, como habrá gustado ya, sin duda, al público. DON RAMÓN.- Vaya, el Duende delira. Todo lo contrario: insultos, sandeces, pocas razones, pero malas; desvergüenzas, y lo que es peor, personalidades calumniosas, inmorales, frescas y chorreando sangre.
DIEGO. Vosotras, pues. ANARDA. De desangrado delira. DIEGO. Pues si la causa es mentira, por lo menos verdad es el efeto de su ira.
De noche mis pensamientos allí van –ruido importuno en las alas de los vientos con los rayos de la luna. Y al penetrar, a la mesa vuelan –do lee o delira- o hacia el Cristo al cual le reza, o al espejo do se mira.
Y tendrá que pagar ese tributo que nos pide de lágrimas la vida, ¡que es en verdad el sazonado fruto que dejamos al fin de la partida!... Ved a Inés pobre mujer que disipados ya mira sus pesares, cómo volviendo al placer llena de gozo delira en sus cantares.
La tercera se llama Leonor: es más bonita y más fresca que sus hermanas, de quienes ha conseguido hacerse llamar Leonora. Delira por Il Trovattore ...