delicioso

(redireccionado de deliciosas)
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delicioso, a

adj. Que causa delicia y resulta muy agradable el pastel está delicioso.

delicioso, -sa

 
adj. Que causa delicia.

delicioso, -sa

(deli'θjoso, -sa)
abreviación
que causa delicia y resulta muy agradable Los dulces de esta pastelería son deliciosos.
Sinónimos

delicioso

, deliciosa
adjetivo
2 deleitable, deleitoso, placentero, encantador, adorable, ameno, apacible, agradable*.
Delicioso, agradable, adorable y encantador se aplican tanto a personas como a cosas: tus padres son adorables, tienen una conversación deliciosa, tu padre es muy agradable y tu madre tiene una sonrisa encantadora. Deleitable, deleitoso, placentero, ameno y apacible se aplican preferentemente a cosas: un viaje placentero.
Traducciones

delicioso

délicieux

delicioso

köstlich, delikat

delicioso

شَهِيّ

delicioso

lahodný

delicioso

lækker

delicioso

herkullinen

delicioso

slastan

delicioso

美味しい

delicioso

맛있는

delicioso

lekker

delicioso

lekker

delicioso

wyborny

delicioso

delicioso

delicioso

utsökt

delicioso

อร่อย

delicioso

lezzetli

delicioso

ngon

delicioso

好吃的, 美味

delicioso

美味

delicioso

טעים

delicioso

ADJ
1. [momento, sonido] → delightful
2. [comida, bebida] → delicious

delicioso-a

a. delicious.
Ejemplos ?
Sí, ella me amaba, correspondía al impulso de mi amor con otro impulso tan ciego, tan firme, tan desinteresado, y tan incondicional como el mío. Estas deliciosas fantasías quedaron interrumpidas por la caída del telón.
-preguntábale algún caballero del lugar. -Mi amo -contestaba Tiburcio-, ¿cómo no quiere su merced que me emborrache de gusto, si las salchichas me han salido deliciosas?
Nunca los días me parecieron tan cortos, ni las noches tan deliciosas, como en aquel bendito tiempo en que contando apenas veinte años, provisto el bolsillo de lucientes onzas de oro, y la mente de doradas ilusiones, habité en aquel emporio del fausto y de la belleza.
El tal se hallaba, últimamente, en la corte, y Timbre de Gloria acudió en su busca, para hacerle partícipe de cuanto le acontecía y esparcirse con él en deliciosas confidencias.
Que se hicieron las auras deliciosas Que henchidas de perfume se perdian Entre los lirios y las frescas rosas Que el huerto ameno en derredor ceñian?
Los dos pajaritos se fueron saltando con dignidad y nos quedamos solos: yo, transportado a las regiones más deliciosas, y Traddles sin dejar de felicitarme.
De esas noches azules, deliciosas Que solo ideas de placer producen, Y que solo para almas venturosas, Para escenas de amor voluptuosas Con fugitivos resplandores lucen.
Pero si está excusado el hombre de letras (y no de cambio, por mi mal) de manejar el escalpelo de la crítica para aquilatar bellezas que, incuestionablemente, las hay y en buena cifra, en el libro VELADAS nada me impide llevar la flor del re- cuerdo á la tumba de las nobles amigas que, fraternizando en ideales con la digna madre de usted, fueron el encanto de aquellas deliciosas noches, de cordiales, de íntimas expan- siones, gozadas en el modesto, á la vez que elegante, salón d la ilustre literata argentina.
La diosa Atenea de ojos glaucos le dio ceñidor y la adornó con vestido de resplandeciente blancura; la cubrió desde la cabeza con un velo, maravilla verlo, bordado con sus propias manos; y con deliciosas coronas de fresca hierba trenzada con flores, rodeó sus sienes Palas Atenea.
Yo me sentaba regocijado, después de mis correctos saludos, y colmaba las manos de la niña de ricos caramelos de rosas y de deliciosas grajeas de chocolate, las cuales, ella, a plena boca, saboreaba con una sonora música palatinal, lingual y dental.
Los demás comensales confirmaron el aserto del señorito. -Entonces -insistió el francés, que no perdía de vista su negocio-, si ella ama tanto la toilette, yo traigo cosas deliciosas...
Miró despacio a su huésped, Manolo Camino -dueño de la hermosa quinta y de la antojadiza mujer-, y en un instante de humorismo, sintió el deseo de pagar la hospitalidad con un favor. Tomó la palabra, y, sonriente, declaró: -¡Qué pocas de estas cenas tan deliciosas tendré ya en lo porvenir...