Ejemplos ?
«¡Cuando ya se me hace bastante difícil ser una sola persona como Dios manda!» Poco después, su mirada se posó en una cajita de cristal que había debajo de la mesa. La abrió y encontró dentro un diminuto pastelillo, en que se leía la palabra «COMEME», deliciosamente escrita con grosella.
El aventurero quedó sorprendido y sólo vio que un librillo caía como hojas flotantes entre un estribillo deliciosamente musical que decía: La vida es un folletón de aventuras.
Cada senda que abren las ciencias al entendimiento cultivado, le muestra perspectivas encantadas; cada nueva faz que se le descubre en el tipo ideal de La belleza, hace estremecer deliciosamente el corazón huma no, criado para admirarla y sentirla.
Julia era alta, bien formada, aunque gruesa y rolliza, con los más bellos ojos oscuros posibles, nariz encantadora, rasgos salientes y graciosos, cabellos muy castaños, cuerpo blanco y deliciosamente regordete, un culo que hubiera podido servir de modelo para el que esculpió Praxíteles, el coño caliente, estrecho y de un goce tan agradable como puede serlo un local así, bellas piernas y encantadores pies; pero la boca peor ornada, los dientes más podridos, y llevaba el cuerpo tan sucio, principalmente los dos templos de la lubricidad, que ningún otro ser, lo repito, ningún otro ser excepto el presidente, poseedor del mismo defecto y amándolo, ningún otro ser seguramente, a pesar de sus atractivos, se hubiera liado con Julia.
Casi se había querido excluir al presidente, porque se desconfiaba de la depravación de sus gustos; habían creído ser engañados en la elección de las mujeres por su maldita inclinación a la infamia y la degradación: él prometió no entregarse a sus excesos, y si cumplió su palabra no fue verosímilmente sin gran trabajo, porque una vez que la imaginación desbocada o depravada se ha acostumbrado a esa índole de ultrajes al buen gusto y a la naturaleza, ultrajes que la halagan tan deliciosamente, es muy difícil volver a llevarla al buen camino: parece que el deseo de servir sus gustos le arrebata la facilidad de ser dueña de sus juicios.
Una claridad extraña y fantástica la iluminaba, dando a sus muros tonalidades de pórfido y alabastro: junto a la entrada veíase una pequeña fuente rebosante de agua cristalina. Aunque todo lo que allí había le pareció deliciosamente bello, nada encontró que pudiera compararse con ella misma.
La tapa se alzó, y del fondo de azul raso surgió una línea centelleante; las fulguraciones de la pedrería hicieron cerrar los ojos a la joven, deliciosamente deslumbrada.
Así, el pobre Birotteau, deslumbrado por la perspectiva de vivir en casa de la señorita Listomère, olvidó la ruina, consumada para siempre, de la felicidad que tanto había apetecido y de la cual había gozado tan deliciosamente.
—Hijo mío, le decía, en nombre de la ternura que te une a mí, por las dulces heridas de tus flechas, por las sagradas llamas con que haces arder deliciosamente los corazones, venga a tu madre; pero, véngala plenamente y, como hijo obediente y respetuoso, castiga esta rebelde belleza.
Toda la plenitud de la savia primaveral hinchaba sus venas, y cada trino del pájaro aumentaba su ideal delirio. Sentía que amaba; que el amor, por fin, la vencía deliciosamente.
Una descarga estaba consideraba como algo demasiado importante para que no se suspendiese todo en el momento en que se quería lograrla, y para que no ocurriera todo con objeto de que se efectuase deliciosamente.
Después de la cena se bailó, los dieciséis jóvenes, cuatro jodedores y las cuatro esposas pudieron formar tres contradanzas, pero todos los participantes de este baile estaban desnudos y nuestros libertinos, indolentemente acostados en sofás, se divirtieron deliciosamente con todas las diferentes bellezas que les ofrecían por turno las diversas actitudes que la danza obligaba a tomar.