delgado

(redireccionado de delgadas)
También se encuentra en: Sinónimos.

delgado, a

(Del lat. delicatus, delicado, tierno.)
1. adj. Que tiene poco grosor cubrió la mesa con un delgado mantel; tabla delgada. estrecho, fino espeso, grueso
2. Se aplica a la persona que tiene poca carne o grasa en el cuerpo después de las fiebres se quedó muy delgada. enjuto, flaco gordo
3. Que es agudo, sutil o ingenioso con un delgado comentario les hizo saber su parecer; delgada ironía. fino
4. AGRICULTURA Se aplica a la tierra de cultivo que es pobre o tiene poca sustancia. fértil
5. ENOLOGÍA Se refiere al vino que tiene escasa estructura y carácter.
6. s. m. NÁUTICA Parte de una embarcación, tanto de proa como de popa, en que se estrecha el pantoque.
7. s. m. pl. ZOOLOGÍA Partes inferiores del vientre de los animales, hacia las ijadas.
8. hilar delgado Discurrir con sutileza o proceder con mucho cuidado intentó hilar delgado al comunicarle la pérdida de su hermano.

delgado, -da

 
adj. Flaco, de pocas carnes, de poco grueso.
Delicado, suave.
Díc. del terreno de poca sustancia, endeble, o de escasa profundidad laborable.
Agudo, sutil.
Díc. del agua que tiene pocas sales.
m. pl. Partes inferiores del vientre de los cuadrúpedos, hacia las ijadas.

delgado, -da

(del'γaðo, -ða)
abreviación
1. persona, animal gordo que es de pocas carnes Hace régimen para estar delgada.
2. grueso que tiene poco grosor un hilo delgado
3. agua que tiene pocas sales Aconsejan lavar esta prenda con agua delgada.
Sinónimos

delgado

, delgada
adjetivo
1 enjuto, cenceño*, flaco, seco. grueso, gordo, obeso.
Enjuto y cenceño se refieren a la constitución más todavía que delgado.
«El hombre delgado lo es por constitución, como lo es el huesudo, el robusto, el nervioso; el flaco lo es por haber perdido carnes de resultas de una enfermedad, mudanza de clima u otro cualquier accidente.»
José Joaquín de Mora
Traducciones

delgado

dun

delgado

prim

delgado

tynd, slank

delgado

dünn, schlank, fine

delgado

maldika

delgado

ohut, hoikka, laiha

delgado

mince, maigre, fin, menu

delgado

vélkony

delgado

kurus

delgado

þunnur

delgado

痩せる, とても細い, ほっそりした, 細い

delgado

얇은, 가느다란, 마른, 호리호리한

delgado

dun, slank

delgado

slab, subţire

delgado

tunn, fin, smal

delgado

hubený, štíhlý, tenký

delgado

mršav, tanak, vitak

delgado

ผอม, ผอม บาง ละเอียด, ผอมเพรียว

delgado

ince, zayıf

delgado

mảnh dẻ, ốm, thanh mảnh

delgado

Тънък

delgado

A. ADJ
1. [persona] (= esbelto) → slim; (= flaco) → thin
una jovencita muy delgadaa very slim young girl
tienes los brazos demasiado delgadosyour arms are too thin
se ha quedado muy delgado con la enfermedadhe's got very thin from being ill
delgado como un fideoas thin as a rake
2. [tabla, placa, muro, hebra] → thin; [hilo] → fine
3. (Méx) (= aguado) → weak, thin
4. (anticuado) [tierra] → poor
5. (anticuado) (= delicado) → delicate
6. (anticuado) (= agudo) → sharp, clever
B. ADV
V hilar 2

delgado-a

a. thin, slender, slim.

delgado -da

adj thin, lean
Ejemplos ?
Pero ni aun así cesó de luchar, sino que le hirió; y éste vino al suelo para no levantarse más; tiñóse el lago con la purpúrea sangre y el ratón quedó en la ribera envuelto en las delgadas cuerdas de sus intestinos.
Tenía una gran majada de criollas, altas, delgadas, con una lana más fiera que la peluca de Mandinga, y esto sólo en el lomo; y a los que le indicaban la necesidad de mejorar su rebaño, contestaba que las ovejas criollas eran las únicas en que tenía fe; que ellas no sabían lo que era sarna, ni lombriz, ni mancura, ni nada; que eran sanas y fuertes, que criaban lindamente sus corderos, y que no quería saber nada de linca ni de rambullé.
Para los alumnos fue siempre una terrible y misteriosa adivinanza, cómo aquella cabeza de hombre pudiese estar encabada en "una cosa tan chiquita que ni cuerpo de cristiano parecía"; pues el bulto que presentaba bajo las delgadas mantas esta pobre humanidad de "El Tullido" por antonomasia, no era mayor que el de un rapazuelo de ocho años.
Lo recuerdo apoyando la cabeza en sus delgadas manos, sentado en su pupitre, inclinado sobre un libro y esforzándose en proseguir su cansada labor a través de aquel ruido que habría vuelto loco hasta al presidente de la Cámara de los Comunes.
Vestía, con decencia, de negro, con una corbata blanca, con el traje abrochado hasta el cuello, y unas manos tan largas y tan delgadas, una verdadera mano de esqueleto, que atraía mi atención, mientras de pie, delante del caballo, se acariciaba la barbilla y nos miraba.
-¿Nada? -A decir verdad -y hundió el rostro dentro de sus manos delgadas y blancas- me sentí perdido. Algo así como un pobre conejo cuando la serpiente avanza retorciéndose hacia él.
Y el escarabajo se adelantó: -Primero los grandes, después los pequeños -dijo-, aunque no es el tamaño lo que importa. Y alargó sus delgadas patas.
Flores del tamaño de girasoles, rojas y azules, adornaban las paredes; pero nadie podía cogerlas, pues sus tallos eran horribles serpientes venenosas, y las corolas, fuego puro que les salía de las fauces. Todo el techo se hallaba cubierto de luminosas luciérnagas y murciélagos de color azul celeste, que agitaban las delgadas alas.
¿No convendría desterrar esas pesadas maderas que cierran los balcones, llenas de inútiles rebajos y costosas labores, sustituyéndoles puertas-ventanas de hojas más delgadas y lisas?
En las ráfagas del aire y confundido con los leves rumores de la noche, creyó percibir un extraño rumor de voces delgadas, dulces y misteriosas que hablaban entre sí, reían o cantaban cada cual por su parte y una cosa diferente, formando una algarabía tan ruidosa y confusa como la de los pájaros que despiertan al primer rayo del sol entre las frondas de una alameda.
Se le paseó de balneario en balneario; se le arrastró de sanatorio en sanatorio, de playa en playa, de altitud en altitud; se le sometió a rigores espartanos, y, como quiera que la ciencia afirmaba que a veces el dolor despierta y fortifica, se llegó al extremo de azotarle con unas varitas delgadas, iguales a las que sirven para batir la crema, mientras la madre, que no quería presenciar la crueldad, se refugiaba en un cuarto interior, tapándose con algodón los oídos...
Jacquillou sintió miedo, no se dio cuenta de que aquellas damiselas estaban pálidas y delgadas, ni de que, cuando se golpeaban en las manos se oía un ruido como el que llega de los huesos sin alimento.