delgada


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delgada:

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delgada

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Ejemplos ?
De pronto, una lucecilla de buró se enciende e ilumina sombríamente la estrechez de aquel cuarto refinado. La delgada silueta de un hombre esbelto y desnudo se desliza con pesadez hasta el armario.
Adiós, adiós, te queda, ya tu mar no veré cuando amorosa, mansa te ciñe y leda, como delgada seda breve cintura de mujer hermosa; Ni tu cielo esplendente, de purísimo azul y oro vestido, do sospecha la mente si en mar de luz candente la gran masa del sol se ha derretido; Ni tus campos herbosos, do en profundo ambiente me embriagaba y, en juegos amorosos, de nardos olorosos la frente de mi madre coronaba; Ni la altiva palmera, cuando en tus apartados horizontes con majestad severa sacude su cimera, gigante de las selvas y los montes; Ni tus montes erguidos, que en impío reto hasta los cielos subes, en vano combatidos del rayo circuidos de canas nieves y sulfúreas nubes.
Yo no me daba cuenta de esa sombra de luz, de esa luz como en sombras, que es el zaguán de la belleza. La encuentro más delgada. Se quedó triste en el retrato mismo y un dedal de sonrisa que querría mandarme se le quebró en el borde de un puchero imprevisto.
Es necesario explicar la desproporción de los habitantes que nacen en relación con los que se mueren. Pienso que los delgados tengan alma delgada y los gordos alma gorda.
Su rostro se encontraba pintado con rayas transversales de color amarillo y en la cabeza lucía un penacho de plumaje riquísimo y todo su cuerpo cubierto de plumas de colibrí azul, mas a pesar de su perfección, había algo extraño: su pierna izquierda parecía mas delgada que la otra, como si fuera de pájaro.
Su corazón estaba empapado de odio a los hombres. Era una mujer pequeña, sombría y delgada, de manos ardientes y labios fríos. Su rostro, endure.
Estos en quien ponéis los ojos como dichosos, si los miráredes, no por la parte que se manifiestan, sino por la que se esconden, veréis que son miserables asquerosos, torpes y feos; y finalmente, son como las paredes de sus casas adornadas solamente por defuera. Esta felicidad no es sólida y maciza, sólo tiene la superficie, y esa muy delgada.
Según colegía de la proximidad de las voces y del cercano chasquido de las ramas que crujían al romperse para dar paso a aquella turba de locuelas, iban a salir de la espesura a un pequeño rellano que formaba el monte en el sitio donde yo estaba oculto, cuando enteramente a mis espaldad, tan cerca o más que me encuentro de vosotros, oí una nueva voz fresca, delgada y vibrante que dijo ...., creedlo, señores, esto es tan seguro como que me he de morir..., dijo ...
Y mis labios, recorriendo los ramales azulosos de las venas, que se transparentaban bajo el fino cutis de la muñeca delgada, subían por el brazo torneado y blanco, desnudo hasta el codo de la negra manga de opaca seda ornamentada de azabaches.
Arrancan de la tierra, rodeados de palacios, sus cuatro pies de hierro: se juntan en arco, y van ya casi unidos hasta el segundo estrado de la torre, alto como la pirámide de Cheops: de allí fina como un encaje, valiente como un héroe, delgada como una flecha, sube más arriba que el monumento de Washington, que era la altura mayor entre las obras humanas, y se hunde, donde no alcanzan los ojos, en lo azul, con la campanilla, como la cabeza de los montes, coronado de nubes.-Y todo, de la raíz al tope, es un tejido de hierro.
Emma se mantenía enfrente, apoyada en el tabique de la chalupa, donde entraba la luna por una de las ventanas abiertas. Su vestido negro, cuyos pliegues se ensanchaban en abanico, la hacía más delgada y más alta.
Se permitía, como corta recompensa a su renuncia, el placer material, y para ella voluptuoso, de aflojarse mucho la ropa, de dejar a la carne invasora y blanquísima (eso sí) a sus anchas, como en desquite de lo mucho que inútilmente se había apretado cuando era delgada.- «¡La carne!