Ejemplos ?
En estos instantes en Asia el Ejército Norteamericano está dejando caer bombas sobre la gente de piel oscura. No pueden decir que… de ninguna manera pueden justificar, estando tan lejos del país, dejar caer bombas sobre los demás.
El castillo tenía altas torres desde las cuales los centinelas vigilaban la comarca, y hombres de armas prontos a caer como perros de presa sobre los desdichados señalados a sus iras; en las entrañas de la tierra había calabozos que ahogaban todos los gemidos; puentes levadizos le aislaban por completo; y el señor feudal, al dejar caer su mirada de fiera sobre el pueblo, que estaba acurrucado a la sombra del castillo, como bandada de palomas amenazada por el gavilán, exclamaba: -Nada resiste mi poder; nadie se atreve a levantar ante mí los ojos.
Claro que estamos de acuerdo con usted cuando dice que "en este momento histórico, que nadie rehuya su responsabilidad, que nadie escatime su esfuerzo, que nadie ceda a la tentación de dejar caer los brazos".
Si estuvieran en el país vecino lo podría entender, pero no pueden ir a un lugar que esta tan lejos de este país, dejar caer bombas sobre otra gente y justificar su presencia en ese lugar a mí no me convencen.
Cuando les vio, la malvada Séraphine agarró su bastón y se dirigió a ellos con la intención de golpearles, pero Isabeau tomó la sortija e al momento tuvo la madrastra que dejar caer el bastón para dirigirse a grandes zancadas hacia su jardín, donde se puso a contar sus coles.
Así lo quiso, créeme, aquel, sea quienquiera, que dio la fortuna al universo; sea un Dios, señor de todas las cosas, sea una razón incorpórea, arquitecto de estas obras maravillosas, sea un espíritu divino repartido con igual energía en los cuerpos más grandes y en los más pequeños, sea un destino y encadenamiento inmutable de las cosas ligadas entre sí; así, pues, lo repito, lo ha querido, para no dejar caer en arbitrio ajeno otra cosa que lo más despreciable de nuestros bienes.
Pero, icamará!, quién diba a pensar que te dibas tú a dejar caer por estos vericuetos, cuando jace ya lo menos tres años muy largos e cola que no se sabe de ti na más que por los escopetazos que tiras.
Éste, despacio se aproxima, filiando al recién venido, con los ojos clavados, en atención aguda, concentrando toda su perspicacia en tratar, -antes de dejar caer de sus labios el sacramental: «sin pecado concebida», que le permitirá franquear el límite de la vida privada-, de acordarse o de adivinar, por algún detalle exterior, quién puede ser, de dónde y a qué viene, qué intención o qué noticia trae.
-¡Así verá el mundo que soy un caballero digno de mejor suerte!... -decía al dejar caer la cabeza sobre la almohada. Otro llevaba más allá sus alardes aristocráticos y linajudos, y, cuando no podía salir por falta de botas, se calzaba unas espuelas sobre las zapatillas, y andaba así por la casa, desde por la mañana hasta la noche, embebecido con el retintín de aquel nobiliario atributo, y declamando los dos famosos versos de El Puñal del Godo: Por último, y para que os hagáis cargo de toda la valentía de aquella gente, os diré lo que ocurrió cierta mañana en que reunían, entrelos seis, seis cuartos de capital.
Entonces en las almas más letrinosas, bajo las jetas más puercas, estallaba un temblor ignorado; luego todo pasaba y no había mano que se extendiera para dejar caer una moneda en la gorra de los músicos.
Se abren estos dedos para dejar caer el líquido en el cubo; se vuelve a apretar la vulva para impedir que salga el líquido y se vuelve a dejarlo salir, repitiendo esta operación todo el tiempo que dura la inyección.
La enferma, por su parte, arrancaba a veces sus ojos de los míos, y recorría con dura inquietud los rostros presentes uno tras otro, sin reconocerlos, para dejar caer otra vez su mirada sobre mí, confiada en profunda felicidad.