Ejemplos ?
La tradición del txotx' es más actual, pues se trata de una imitación de las tradicionales espichas asturianas, que ha sido copiada por los productores de sidra vascos por parecerles un formato comercial muy atractivo: la temporada de txotx solía ser empleada para la degustación de los clientes que compraban botellas de sidra, para probar la sidra de las bodegas y para elegir la sidra que más gustaba al degustador.
Fue lanzado en Chicago por J.C. Henneberger, un ex periodista gran degustador del género macabro. Edwin Baird fue el primer director de la revista contratado por Henneberger.
La campaña había resultado muy dura para unos Bulls que perdieron gran parte de la temporada a Jordan por una inoportuna fractura de pie, pero que por sorpresa rotunda (los médicos le recomendaron que descansase de cara a la temporada próxima dadas las escasas opciones en playoffs, si es que se metían) y para agracio del buen degustador de baloncesto, reapareció a falta de 15 partidos para al menos, intentar batallar en postemporada.
En sus ratos libres, junto a su esposa, disfruta de viajar; las playas son sus destinos preferidos. Cómo degustador de la gastronomía peruana le ha servido de base para ser un buen gourmet y un enófilo de excepción.
Lo cierto es que un buen aficionado no suele considerar óptima la ración que no incluya ciertos ejemplares en mayor o menor medida picantes, si bien es cierto que alguno particularmente agresivo («bravo» se le suele llamar en Galicia al que produce lágrimas en su degustador) puede arruinar el gusto de una comida.
En sus inicios la espuma solo servía para aumentar el placer para el degustador de café, pero actualmente también sirve como elemento decorativo de esta bebida, siendo tanta su popularidad, que el barista se las ingenia para crear figuras originales; no sólo satisfaciendo el sentido del gusto y del olfato; si no también resaltando el elemento visual.
Por el contrario, en Cernuda —asiduo degustador del poeta inglés, según recuerda Octavio Paz en su ensayo cernudiano La palabra edificante —, meramente en frío desdén divino, como se advierte en su composición —que parece inspirada en la ya citada de Eliot— La adoración de los magos (1940).