degüella


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degüella

s. f. Pena que se imponía por entrar el ganado en cotos vedados.
Ejemplos ?
Por otra parte, la crueldad y persecución inexorable que ejercitó Atahualpa contra los Cañaris, castigando su traición al haber servido a los Incas para la conquista de los Puruháes y a Benalcázar, para la de Quito, obligó a un doloroso éxodo a grandes masas de Cañaris a diseminarse por todas los lugares de la Hoya de Zaruma y otros, en busca de refugio y protección a sus vidas, irrupcionando las cordilleras de Dumarí, Chilla y las Nororientales de la Hoya, al mismo tiempo que lo hacían par las costas de Machala, huyendo de la venganza del Inca, que lapida, ahorca y degüella a millares de Cañaris...
Cual degüella inermes reses de ayuno león la saña, como en los ardientes meses del segador la guadaña corta las espesas mieses; regida por mano fuerte, asimismo tú veloz cuellos segabas de suerte, que la misma fatal hoz pareciste de la Muerte: Y de tu sedienta hoja era la sangre enemiga una nueva vaina roja, sin que sintiera fatiga la diestra que así te moja.
Por eso hay cada orejano Con el lomo como cerro, Que no da descanso al fierro Cuando algún patacón filia, Y degüella a una familia Sin que se escape ni el perro.
El cerdo cebado está a punto de ser degollado, y entonces dice: «El alimento que yo he comido...» (El texto aquí se interrumpe, pero resulta fácil terminar la frase: «irá a alimentar a otro.») Estaba sin recursos (?) y, por lo tanto, degolló su cerdo. El carnicero degüella al cerdo, diciendo: «(Pero) ¿es necesario que grites?
16 Y vió José á Benjamín con ellos, y dijo al mayordomo de su casa: Mete en casa á esos hombres, y degüella víctima, y aderéza la; porque estos hombres comerán conmigo al medio día.
Rey y augur, caro más que todos al rey Turno, no le valió su saber para evitar aquel trance fatal; en seguida acomete a tres servidores suyos que yacían tendidos en medio de sus armas, y al escudero Remo y a su auriga, a quien hallo por casualidad entre sus propios caballos, y les corta con su espada los pendientes cuellos; luego degüella a Remo y abandona el tronco, del que sale a borbotones un chorro de sangre, que va a empapar el caliente suelo y el lecho.
Octavio se disfraza con el manto de la piedad pública para ocultar la suspicacia de su carácter y sus arrebatos sanguinarios; Bruto clava el puñal en el corazón de su protector para reemplazar la tiranía de César con la suya propia; Antonio renuncia los derechos de su gloria para embarcarse en las galeras de una meretriz; sin proyectos de reforma, Sila degüella a sus compatriotas, y Tiberio, sombrío como la noche y depravado como el crimen, divide su tiempo entre la concupiscencia y la matanza.
Hermógenes, al reducir el ser al parecer, degüella a la verdad en la cuna; como contrapartida, el admitir como única proposición posible la que formula el hombre por sí y ante sí, hace verdadero —y nada más que verdadero— tanto a lo que es verdad como a lo que no lo es.
Tenía tres perros magníficos para esta caza, aunque muy inclinados a rastrear coatíes, lo que envolviendo una pérdida de tiempo para el cazador, constituye también la posibilidad de un desastre, pues la dentellada de un coatí degüella sistemáticamente al perro que no supo cogerlo.
Ya están los centinelas alertos. ¡Y esta fiebre que todo me lo enreda!... Pero a un hidalgo no se ahorca; se degüella, seor verdugo. ¿Duermes?
L'Aurora de Ravena le trata de "hiena que con las uñas escarba en la sangre", y agrega: "En pocos meses de gobierno, este republicano se ha conquistado una fama digna de Abdul-Hamid y de Nicolás el Verdugo. El ha hecho bajar la bella región del Plata al nivel de una ciudad turca donde se degüella a los armenios".
Mira los innumerables ejemplos que atestiguan esta espantosa verdad; mira los Amalecitas y los Cananeos; mira al rey Arad y a todos los suyos sometidos a esta ley; mira al sacerdote Samuel que degüella con sus mismas manos al rey Agag, y que lo hace pedazos como un cortador que vende vaca en la carnicería: y después corrompe, falsifica y niega la sagrada Escritura para sostener tu paradoja: insulta a los que la reverencian, por admirables que sean las cosas que encuentren en ella: desmiente al historiador Josefo que la transcribió, y que dice positivamente que Jefté inmoló a su hija: amontona injurias sobre mentiras, y calumnias sobre ignorancias; los sabios se reirán de ti, y en el día son muchos los sabios.