dedo índice

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Ejemplos ?
Ella no había visto nunca tanta agua; se sentó a la orilla, se inclinó un poco y vio su imagen reflejada en la cristalina corriente. -Una nena -dijo señalando con su dedo índice.
Y, al decir esto, su ronca voz se hizo más apagada, mientras su cuerpo se inclinaba hacia delante y el dedo índice de su mano derecha empezaba a señalar de un modo tembloroso e impresionante.
Los pasageros y marineros de la tripulacióon, que se creían arrebatados por un huracán, y que pensaban haber barado en un baxío, estan todos en movimiento; cogen los marineros toneles de vino, los tiran á la mano de Micromegas, y ellos se tiran despues; agarran los geómetras de sus quartos de círculo, sus sectores, y sus muchachas laponas, y se apean en los dedos del Sirio: por fin tanto se afanáron, que sintió que se meneaba una cosa que le escarabajeaba en los dedos, y era un garrote con un hierro á la punta que le clavaban hasta un pié en el dedo índice...
Sólo su dedo índice, tan áspero, es siempre el mismo, y cuando veo al más pequeño de mis hijos agarrarse a él, tambaleándose, para it de mi tía a ella, recuerdo nuestro gabinete de Bloonderstone y los tiempos en que apenas yo mismo sabía andar.
El vestido era color marrón, algo más oscuro que el café, con una pequeña tira de felpa púrpura en el cuello y en las mangas. Sus guantes tiraban a grises, completamente desgastados en el dedo índice de la mano derecha.
Sospecho que Patrocinio era tan puta como cualquier chuchumeca de Atenas; cuando a un hombre le venía en gana echar un polvo con una de esas pécoras, no tenía para qué gastar palabras; bastábale con cerrar el puño, levantando el dedo índice.
En torno se veían, como mar de verdura, las apiñadas copas de los árboles que circundaban el castillo, y, no muy lejos, a la salida del bosque, la pequeña alquería de Silveria. -Allí vivo yo -dijo al forastero, mostrándole la alquería con el pequeñuelo y afilado dedo índice.
He aquí otro sueño, soñado e interpretado por un médico (August Stärcke), y en el que a primera vista parece imposible hallar realización alguna de deseo: «En la última falange de mi dedo índice advierto una lesión sifilítica primaria.» La claridad y coherencia de este sueño, cuyo único interrogante es lo indeseado de su contenido, pudieran inducirnos a no someterlo a una interpretación aparentemente innecesaria.
—Shhhh... —responde él, con el clásico dedo índice tembloroso al borde de los babeados labios—. Vas a despertar a los escuincles...
Mas en el instante mismo hubo de advertir algo delicado y sedoso, como piel de mujer, como suave pétalo de flor, que tocaba con la yema del pulgar y envolvía su dedo índice.
Es muy sencillo; usando, como yo uso siempre, géneros españoles -y señalaba con el dedo índice de la mano derecha a su gabán ruso colgado de humilde percha; y en esta actitud permanecía mucho tiempo-.
Usted se fijó en que el dedo índice de la mano derecha de su guante estaba roto, pero no se fijó, por lo visto, en que tanto el guante como el dedo estaban manchados de tinta violeta.