decuria

decuria

(Del lat. decuria.)
1. s. f. HISTORIA, MILITAR Escuadra de diez soldados, división de la centuria romana.
2. HISTORIA Cualquier grupo compuesto por diez personas, entre los romanos.
3. HISTORIA División del senado romano.

decuria

 
f. En la ant. Roma, conjunto de diez personas (senadores, caballeros, etc.).
mil. Grupo de diez soldados de caballería.
Traducciones

decuria

decuria
Ejemplos ?
En Noruega, Suecia, Austria, República Checa, Rusia y quizá en Rumanía. Astragalus norvegicus fue descrita por Georg Heinrich Weber y publicado en Plantarum Minus Cognitarum Decuria 13.
Concurrían a Roma solo 100 gentes, que constituyeron 10 curias y cada curia 10 decurias, que se triplicaron con la llegada de otras tribus tanto la curia como la decuria.
La palabra gens o gentes se refería una especial organización civil pero cuando se las designaba parte integrante del ejército tomaban el nombre de decuria y quedaban subordinadas militarmente al poder central.
La decuria elegía a uno de sus individuos decurio, jefe militar, por tanto una de las divisiones del ejército. En las colonias hubo decuriones, consejeros municipales y ejercían funciones semejantes a los pretores.
La custodia de Ignacio fue encargada, como él mismo cuenta, a una decuria de soldados de los que dice que: «cuantas más bondades recibían, peores se volvían» (Ad Rom.
n los primeros tiempos de Roma decurión equivalía a cabo o jefe de diez soldados. La decuria era un pelotón de diez soldados y a su jefe lo llamaban decurión.
Cada turma estaba compuesta por 3 decurias de 10 hombres cada una. Sobre la decuria mandaba un decurión. Los historiadores cuentan que en los primeros tiempos los équites combatían también en unas luchas precedidas de desafíos, al estilo de los torneos y las justas de la Edad Media.
El asunto fue resuelto por los cien senadores dividiéndose en diez decurias, y se eleigió a uno de cada decuria para ejercer el poder supremo.
Pues un gallo gallináceo, un pentíaco y quebrantos de ese tipo los rústicos hacen: mis cocineros incluso terneros enteros en el caldero cocinados suelen hacer y a continuación al cocinero llamar ordenó, y, no esperada la elección nuestra, al más grande por nacimiento ordenó matar, y con clara voz: “¿De cuál decuria eres?” Cuando él que era de la cuadragésima hubiese respondido, “¿Comprado o, dice, en casa nacido?” “Ni lo uno ni lo otro”, dijo el cocinero, “sino por el testamento de Pansa a ti dejado fui”.
“Mira, pues, dice, que diligentemente lo pongas, si no, mandaré que a la decuria de los carreristas seas echado” y al cocinero, así pues, de su poder advertido, a la cocina la vianda lo condujo.