decadentista

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decadentista

1. adj. Del decadentismo movimiento decadentista.
2. adj./ s. m. y f. LITERATURA Que es partidario o sigue el decadentismo es un escritor decadentista.

decadentista

 
adj.-com. Partidario del decadentismo.
Ejemplos ?
Sus obras de 1890, con fuertes influencias góticas y decadentistas, concluyen que apartar este velo de normalidad puede llevarte a la locura, el sexo y la muerte, aunque casi siempre es una combinación de estos tres elementos.
Particularmente, en ambos libros es notoria la huella que dejó en el autor la lectura de las obras decadentistas del escritor italiano Gabriele D'Annunzio.
Por los mismos motivos de salud, compensará esa deficiente educación con la lectura voraz, primero de escritores y poetas románticos y modernistas, como Julio Herrera y Reissig; y luego de poetas decadentistas y simbolistas europeos, principalmente franceses, como Baudelaire, Verlaine, Mallarmé, pero también D'Annunzio y Edgar Allan Poe; de la literatura para niños (hermanos Grimm, Andersen); y de los grandes maestros del prerrafaelismo y el esteticismo inglés (Ruskin, Rossetti, Wilde).
En rigor, aquella ausencia de tiquis miquis decadentistas, de misticismos diabólicos, era un refinamiento de voluptuosidad espiritual; la pretensión de Víctor era sacarle nuevo y delicadísimo jugo al oprimido limón de la moral corriente, como se llama con estúpido menosprecio a la moral producida siglo tras siglo por lo más selecto del pensamiento y del corazón humanos.
(p. 39) En un sentido Ruelas dinamiza patrones decadentistas y les da un giro inesperado. La elegante pornocracia de Félicien Rops, es una de las alegorías que utiliza Ruelas en La domadora (1897).
55 Por otro lado, esta obra de Rusiñol conectaba con un público más amplio introduciendo, junto a los elementos propiamente simbolistas y decadentistas, algunos rasgos de la tradición dramática autóctona de carácter costumbrista.
Éste la emprendió con los decadentistas españoles: Artemio Precioso, Antonio de Hoyos y Vinent, Álvaro Retana y Ramón María del Valle-Inclán.
Las lecturas de los decadentistas franceses e ingleses lo ponen en contacto con el ocultismo y el orientalismo, estudiando el budismo e incluso afiliándose al teosofismo.
Al mismo tiempo hacia trabajos literarios, y en 1891 publica una serie de ensayos inéditos de importantes autores, a los que Ghiraldo puso el título "El año literario", incluido un poema suyo. En 1892 publica "¡Ahí van!", poemas decadentistas.
Las Conversaciones literarias de Enrique Díez-Canedo indican a las claras que fue un observador atento de la evolución de la prosa en España, y leyéndolas constatamos, por ejemplo, que durante los años de plenitud de Valle Inclán y de Juan Ramón Jiménez surgió en la literatura española -probable­mente en buena medida como un reflejo de los decadentistas franceses- una generación de novelistas denominada "de los eróticos" o "de los galantes".
En su obra narrativa pueden distinguirse tres fases, marcadas desde el punto de vista temático por el "escándalo aristocrático" (1903-1909), el erotismo de tonos decadentistas (1910-1925) y las aspiraciones filosóficas (1925-final).
(¿Decadencia romana o Antigüedad Tardía?) niegan incluso las tesis decadentistas, al señalar que el así llamado fin del Imperio romano fue una época de renacimiento en los campos espiritual, político y artístico, notablemente con la aparición del arte prerrománico y del primer arte bizantino.