Ejemplos ?
Corrí ante uno de los espejos. Un ser de sueño se erigía ante mí, encapuchado de verde oscuro, coronado de flores de lis negras, enmascarado de plata.
¡Josús y qué pito que tiée el ángel de Dios! ¡Alma mía! ¡Debe tener la campanilla de plata!... Oiga usté, amigo, ¿usté pa Ronda? -No, señó; pa Lucena.
El día en que no platico con ella, en que no me miro en las niñas de sus ojos, en aquellos dos charranes que Dios le ha puesto en la cara; en que no güelo el olor a nardos y a claveles que le nace en aquella boca suya, que es un cintillo de rubíes; en que no siento el metal de su voz, que es el repiquetear de una campanillita de plata; el día, en fin, que no la veo, ese día me parece a mí que la vía me está poniendo el desahucio y me dan la mar de ganitas de morder y de pelear y de subir a la catedral y desde allí pegar un brinco, u dos brincos, y de meterme en la luna.
El chelín era de plata, con muy poco cobre, y llevaba ya todo un año corriendo por el mundo, es decir, por el país donde lo habían acuñado.
Se despertó a medianoche. La tormenta había cesado, y la luna brillaba en el firmamento, enviando sus rayos de plata a través de las ventanas.
XI-XII, 1888): "Es preciso haber leído algo de este literato, conocer los chisporroteos de ingenio que riega a cada paso en sus períodos, su erudicción maciza, llena, fundamental, su facilidad de producir, sus principios literarios razonados, el brillante encadenamiento de su prosa, su pureza en el decir al par que el absoluto modernismo en la expresión, de manera que es un clásico elegante, su estilo compuesto de joyas nuevas de plata vieja, pura, para apreciarla." En Nicaragua publicó dos libros sobre las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua y la cuestión canalera, también Lecciones de Filosofía Natural o Positiva.
La niña salía adelante, en efecto, y lo mismo hacía Jorge. Al cabo de un año ganó la segunda medalla de plata, y después, la primera.
Nunca tuviste el nido, ni el madrigal doliente, Ni el laúd juglaresco que solloza lejano. Tu juglar fue un mancebo con escamas de plata Y un eco de trompeta su acento enamorado.
Cuando en alta noche tranquila, sobre las teclas tu mano blanca." (?) La Luna -osa de plata- deshoja ya, su tesoro sobre los frondajes de oro del jardín azur y plata; la fuente, su serenata, abandona a los Cefiros; y los profundos zafiros que enjoyan tu banca mano, tiemblan, en lo albo del piano, del que arrancas mil suspiros...!
Cual respondiendo a la queja de Wagner, nocturno viento, con melancólico acento, en los sauzales se queja; mi Pesimismo se aleja al compás de tus arpegios; y brillantes florilegios de ritmos pueblan las frondas que visten lunares blondas de plata y encajes regios...!
Era un brotar de estrellas invisibles sobre la hierba casta, nacimiento del Verbo de la tierra por un sexo sin mancha. Mi chopo centenario de la vega sus hojas meneaba y eran hojas trémulas de ocaso como estrellas de plata.
Caía, pues, la cresta; entornando los ojos bajo la azul membrana que los protegía, el pavo se acercó a la urna en que el Niño vestido de rancia seda blanca, alzando en la diestra su mundillo de plata que tiene por remate una cruz, derramaba la gracia de su faz riente y la bondad de sus ojos de vidrio sobre la pobre casa y sus moradores.