de pié


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Ejemplos ?
(162) Partióse pues el buen conde Contra Almanzor á campaña Y fué con tan justa saña Y con valor tan audaz, Que aún humeando del moro Con la sangre harta de afrenta Su campo feráz ostenta Sansisteban de Gormáz. Que en aquel dia glorioso Para el honor de Castilla Ni quedó ginete en silla, Ni peon quedó de pié.
Es mas valiente que centenas reunidas..., como el fuego en el momento que se consume..., un millón de hombres son incapaces de permanecer de pié delante de él..., ignorando el pavor..., como un león salvaje en el valle de los animales del desierto; no habla como un jactancioso..., salvando su ejército el día del combate..., devolviendo al hogar a sus seguidores y salvando a su infantería.
Tu lo rodearás por la izquierda, y yo iré por la derecha." Cuando se encontraron, su Augusta majestad, la Hembra-Que-Invita, habló primero, exclamando, "Ah, qué justo y adorable joven." Entonces su Augusta majestad (el Varón-Que-Invita) dijo, "Ah, qué justa y adorable doncella" Pero después de eso dijo, "¡No está bien que la mujer hable primero!" El niño que nació de ellos fue Hiruko (el niño-sanguijuela), el cual cuando llegó a los tres años era todavía incapaz de mantenerse de pié.
Este fue un tal Leoncio, obispo de Trípoli, que mandó decir a la Emperatriz: "Que no iría a verla a menos que no lo recibiese de una manera conforme a su carácter episcopal; que ella saliese a recibirlo hasta la puerta; que recibiese su bendición humillándose; y que estuviese de pié hasta que él le permitiese sentarse." Los pontífices paganos no trataban así a las emperatrices.
Y al decir estas palabras, el enamorado indio abrazaba las rodillas temblorosas de la española, que puesta de pié, no podía dar un paso aprisionada como lo estaba por los brazos del cacique.
Aquí tienes un hombre no instruido, ni fortalecido con ningún precepto contra la muerte y el dolor, armado solamente de su valor militar, aplicándose a sí mismo la pena de un intento fallido; él se mantuvo de pié contemplando su mano derecha fundiéndose en gotas sobre un brasero enemigo y no retiró los huesos descarnados de la mano fundida antes que el enemigo apartara el fuego.
José Crisanto Salazar literalmente la acta expresada, como monumento sagrado de nuestra libertad; y concluido este acto, todo el concurso, postrado en tierra, dio adoración a Dios Sacramentado, se cantó con la mayor solemnidad el TE DEUM, y volviéndose el Ayuntamiento á las casas consistoriales, entre vítores y aclamaciones del numeroso pueblo que le seguía, á puerta abierta se repitió la lectura de la acta citada. Enseguida, puesto de pié el Sr.
En esa acción de armas, se hicieron, de uno y otro bando, deseargas cerradas a boca de jarro y los soldados quedaban de pié atravesados por las bayonetas de sus fusiles.
Sócrates Hele aquí: Soy una virgen de bronce, colocada sobre la tumba de Midas; Mientras las aguas corran y los árboles reverdezcan, De pié sobre esta tumba, regada de lágrimas, Anunciaré a los pasajeros, que Midas reposa en este sitio. 20 Ya ves, que se puede leer indiferentemente esta inscripción, comenzando por el primer verso que por el último.
Juan Díaz Peralta, Carlos Falquez Batallas, RECTOR DEL COLEGIO; Pilar Saldaña, Piedad Ordóñez Jara-millo, Francia Maldonado, Ana Ramón de Serrano, Antonieta Fajardo de Ugarte, Teresa Salvador de Hidalgo, Gloria Orellana de Encalada y Marcia Mosquera Ramón. De pié en el mismo orden: Vicente Cordero, Pericles Ávila, Jaime Aguilar, SECRETARIO; Ángel Valarezo C, Pedro González G., Wellington Márquez A., Leonardo Aguirre Ochoa, Julio Rengel Barrera, Zoila Peñaranda, Beatriz Linares, Marina Yépez de Carmona, Jack Garzón Padilla, Pedro Rodríguez, Rodrigo Flores, Nicolás Cobos A., Enrique Márquez T., Williams Urdiales R., Carlos Corella V., Ledo.
Por eso me río de aquellos que creen inconveniente cenar con su esclavo, y no por otra cosa, sino porque una orgullosísima usanza ha querido que el señor en su cena sea rodeado de un conjunto de esclavos de pié.
A aquellos les es posible entregar las armas y tentar la piedad del pueblo; tu, ni entregarás las armas, ni pedirás la vida: de pié e invicto has de morir.