de mentirijillas

mentirijillas, de

 
loc. adv. De burlas.
Ejemplos ?
Y han sido las cesiones las que han salvado a la producción de una factura disparada o de que las joyas parecieran de mentirijillas.
Y en plena frialdad sonreí de la mentira humana, que, temiendo a la muerte, finge desearla, para dar el excitante del peligro a sus alegrías y tristezas; que juega con ella de mentirijillas, amándola como aman los niños los juguetes guerreros: remedos de armas mortíferas que no pueden causarles daño.
No es menos serio y es más sincero; así no se engaña a nadie: venderías los cañones, los sables de mentirijillas por lo que son; no dirías: esto es de verdad, sino, es broma.
Al otro día del recibimiento oficial, apareció en una de las puertas de palacio un cartel con los siguientes versos, que literariamente juzgados no valen un pitoche o corachín negro, pero que en lo substanciosos eran para ocasionar un tabardillo pintado a gobernante de poca enjundia y menos cuajo: «Tu cara no es de excelencia ni tu traje de virrey: Dios ponga tiento en tus manos para que acates la ley». ¡Por vida de Mendotirillas, padre de Mentirijillas, que el pasquín era insolente!
Rosalía miró a su vez sonriente al Caracoles, y repúsole complacida al ver sustituido, aunque fuera de mentirijillas, a su Paco de modo tan bizarrísimo: -Ya lo creo que sí; más, pero que muchísimo más que a las niñas de mis ojos.
Los cortesanos intentaron oponerse a tal resolución, porque sabían que era de mentirijillas aquello de fuerza, audacia y sabiduría, y temían las consecuencias de un mal paso; pero por lo mismo que habían hecho creer al principito que a todos aventajaba y a todos era superior, dirigioles tan colérica mirada, que se apresuraron a retroceder y entraron cabizbajos en palacio.
Pero éste, según la promesa del hada, no tenía pelo de tonto, siguió gimiendo y asegurando que aquella luna era de mentirijillas y que no alumbraba como la otra.
Recorrieron los fugitivos parte de la inmensa feria, incansables, y mientras el anciano miraba uno a uno todos los puestos, con ojos de investigación utilitaria, buscando algo en que emplear la moneda del niño, la madre, menos práctica tal vez, soñadora, y afectada de inmensa ternura, buscaba algún objeto que sirviera para recreo de la criatura, una frivolidad, un juguete en fin, que juguetes han existido en todo tiempo, y en el antiguo Egipto enredaban los niños con pirámides de piezas constructivas, con esfinges y obeliscos monísimos, y caimanes, áspides de mentirijillas, serpientes, ánades y demonios coronados.
Mama Salomé, reina de mojiganga o de mentirijillas, no se parecía a los soberanos de verdad, que cuando sus vasallos los echan del trono poco menos que a puntapiés, se van orondos a comer el pan del extranjero y engordan que es una maravilla, y hablan a tontas y a locas de que Dios consiente, pero no para siempre, y que como hay viñas, han de volver a empuñar el pandero.
de todo esto desembuchó el floreciente gallo, muy satisfecho porque podía con tal abundancia saciar la curiosidad de aquellos buenos amigos (a muchos de los cuales sólo los conocía para servicios... de mentirijillas).
Lo primero que hizo el pretendiente fue darse el nombre de rey y el consiguiente tratamiento de majestad, redondeando tal nombre y tal tratamiento con todos los menesteres de los reyes que no lo son de mentirijillas, tales como ministros, servidumbre de la real casa, etc., etc.
El marqués de la buena Nueva y sus seis jinetes, al grito de «¡viva el rey!» arremetieron sobre los sediciosos, y éstos contestaron a escopetazos. La zinguizarra no parecía de mentirijillas.