de marras


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marras, de

 
loc. adj. Ocurrido en tiempo u ocasión pasada a la que se alude.
Ejemplos ?
Pero aquí fué ella; porque el Diccionario, como el cura de marras, nos salió con la enflautada de que aquélla no es palabra castellana.
A los viejos nos queda la afición y el compás, como al mú- sico de marras, y llenamos un deber de conciencia y de pa- trioüsmo dirigiendo una palabra de aliento y simpatía á los jóvenes que, con sobra de fe y de entusiasmo, se aventuran en el revuelto campo de las letras.
No había en ella, como en la del farsante de marras, asomo de lubricidad; se trataba la cuestión de sus buenas carnes desde un punto de vista puramente antropológico.
Seis dependientes ágiles, alegres y tan elegantes como el principal, se distribuyeron en las respectivas funciones, incluso la de tenedor de libros, que dejó vacante el viejo de marras, mal avenido con los «títeres intrusos».
Entónces la moza habló al alguacil muy sobre peyne, y le aconsejó, que no se anduviese regodeando, y que se acordase de la de marras, y que era todo fruslería, y que no había de tener más así que asado, que toda era gente honrada, escogida á moco de candil, y personas de chapa.
Se conoce que está disgustado en que blasfema entre dientes (¡adiós moldes!) y da patadas, pietinando sobre la plaza, como diría el traductor de marras.
En tanto las cuadras pasaban y el Romeo de marras venía dale que dale, conversando con la nena que me ponía nervioso de verla tan consentida.
No, ello significa que nuestro personaje no contribuirá con un solo centavo a la suma que se necesita para pagar los copetines de marras.
Pues ahora bien: ¿que mucho será que el chamuscado, sabedor de la anecdotilla susodicha, y respirando todavía por la herida, haya querido renovar las llagas al caido, y con alusion al lance de marras haya zampado á su Poncio-Pilato en el lugar consabido?
Lo miraba al gigante con los ojos y la boca abiertos. Lo miraba, y el "goliat" de marras, sin hacerme caso, seguía enfardándose el estómago con la franela.
El alguacil gritaba, como un descosido, viendo que la mozuela le había dado entre ceja, y ceja con la de marras; y tomó la hincha con ella: el escribano decia que no se la habia de cubrir pelo; la madre, y el padre, que se estaban á mas, y mejor, dixeron: esto va de rota, no hay sino hacer de las tripas corazon, y ojo al badil, gritando: no me hagan, que echaré por esos trigos; y á toda ley habe de tuyo.
Y don Pedro cambió la disyuntiva de marras y dijo: o el desahucio o pagarme las rentas atrasadas yendo Ramón a servir al rey en lugar de Eleuterio.