de la mañana

Traducciones

de la mañana

a.m., a.m

de la mañana

صَبَاحاً

de la mañana

ráno/dopoledne

de la mañana

før middag

de la mañana

vormittags

de la mañana

π.μ.

de la mañana

aamupäivällä

de la mañana

du matin

de la mañana

ujutro

de la mañana

del mattino

de la mañana

午前の

de la mañana

오전

de la mañana

a.m.

de la mañana

a.m.

de la mañana

przed południem

de la mañana

a.m., da manhã

de la mañana

до полудня

de la mañana

fm

de la mañana

เวลาหลังเที่ยงคืนถึงเที่ยงวัน

de la mañana

öğleden önce

de la mañana

sáng

de la mañana

上午
Ejemplos ?
Pinochet: -Conforme, otra cosa, Patricio. A las 11 en punto de la mañana hay que atacar La Moneda, porque ese gallo no se va a entregar.
La "soirée" no terminaría antes de las dos de la mañana, y en aquella hora el vehículo tendría que hallarse ya en la puerta de la casa.
¿Y a qué tenemos miedo? ¿Al cocón? ¿Qué va a pasar a las diez de la mañana, con este sol de gloria? ¿Por qué no vienes también a Proenza?
Serían las tres y media de la mañana cuando nuestro caviloso héroe, que no dormía, oyó que doña Teresa respiraba con voz entrecortada y sorda.
Quince días después de la escena que acabamos de referir, y a eso de las nueve de la mañana, muchísima gente ociosa presenciaba, en la calle de San Juan de Dios y parte de la de San Felipe de aquella misma capital, la reunión de dos compañías de migueletes que debían salir a las nueve y media en busca de Parrón, cuyo paradero, así como sus señas personales y las de todos sus compañeros de fechorías, había al fin averiguado el Conde del Montijo.
La amo con todos mis sentidos, con mis ojos que la ven, con mi olfato que la respira, con mis oídos, que escuchan su silencio, con toda mi carne que las tinieblas acarician. Las alondras cantan al sol, en el aire azul, en el aire caliente, en el aire ligero de la mañana clara.
Porque tras él, al pie de un poste y con las piernas en alto, enredadas en el alambre de púa, su hijo bienamado yace al sol, muerto desde las diez de la mañana.
En nombre de la República de México y como Juez del Estado Civil de este lugar, hago saber a los que la presente vieren y certifico ser cierto, que en el libro número 6 (seis)– Sección tercera de defunciones correspondiente al Juzgado del Registro Civil que es a mi cargo a fojas 120 (ciento veinte) frente, se encuentra una acta del tenor siguiente: Al margen.—Acta número 716 (setecientos dieciséis).—Al centro.—FERNANDO MAXIMILIANO JOSÉ.—En la Ciudad de Querétaro, a las ocho de la mañana del día dieciocho de julio de 1867 (mil ochocientos sesenta y siete) el Juez que suscribe...
En efecto, podía volver. Eran las dos y veinte de la mañana. Y juro que fueron fuertes las dos horas que pasamos mi mujer y yo, con la luz prendida hasta que amaneció, ella acostada, yo sentado en la cama, vigilando sin cesar la arpillera flotante.
Mi soledad y tu recuerdo, ¡oh, qué dulzura!, ¡sentir lejanamente, sentir muy vagamente una caricia lánguida deshecha de ternura que del alma a los ojos sube constantemente! La palidez lluviosa de la mañana gris...
Este discurso gustó mucho a los habitantes de la isla; a la noche siguiente nadie se durmió, y todos escucharon con la mayor ansiedad al gallo anunciar las dos, las cuatro y las seis de la mañana.
Llegada la tarde y convencido por la distancia de ocho millas que nos separaba de la Unión que era inútil continuar la caza, a las siete de la noche, estando a la altura de la desembocadura del río Loa, hice rumbo a este puerto, donde he fondeado a las nueve y media de la mañana de hoy.