Ejemplos ?
Ion: Inclínate, le dice, bien preparado, sobre tu carro a la izquierda; al mismo tiempo con el látigo y la voz apura al caballo de la derecha, flojándole las riendas; haz que el caballo de la izquierda se aproxime a la meta, de manera que el cubo de la rueda, hecho con arte, parezca tocar en ella, y que sin embargo evite tropezarla.
Ya, ya me duelo lo que hice, y ya, ya me pesa.” Cuando de los rosas labiecillos suyos este sonido veloz salió, a los gemelos oídos de los dioses estos nuevos mensajes trayendo, 75 al punto, su uncida junta desatando Cíbele a sus leones, y al de la izquierda, de los ganados enemigo, aguijando, de este modo habla: “Vamos ya”, dice, “vamos, feroz ve, haz que a él el furor lo mueva, haz que del furor por la herida de vuelta a los bosques vaya, de mis imperios libremente demasiado el que huir ansía.
Mientras los liberales “puros” de la tendencia juarista, mucho más radicales que los moderados, concebían la reforma en esos términos, los representantes de la izquierda dentro del movimiento, como Ponciano Arriaga e Ignacio Ramírez, no se daban por satisfechos y pronto formularon un programa que combinaba elementos del liberalismo y el proudhonismo: nacía el liberalismo social mexicano.
Un inexperto observador hubiera supuesto que el teniente Benegas, al mirar el cementerio de la izquierda, quería conquistar a alguna bonita judía, o que, al mirar el cementerio de la derecha, pretendía enamorar a alguna musulmana emboscada en el misterio blanco de su manto.
La columna de mi izquierda siguió adelante con el cañón de a cuatro sostenido por los negros y mulatos que ocuparon el cerro del camino de la quebrada de Cinti, pero los fuegos vivos y bien dirigidos del subteniente de artillería don Luciano Cabral, a quien había encargado del primer reducto de la izquierda, cuyo nombre es Real Fernando, no sólo los contuvo, sino que les hizo grandes destrozos.
Don Antonio Gonzalez Balcarce, Mayor General de las tropas de Buenos Aires Orden general: Al toque de generala se reunirán todas las tropas del ejército en los puestos de la 1° y 2° línea del campamento y luego que se les mande ocupar los de defensa lo verificarán en el orden siguiente: La mitad del batallón de Puno ocupará el cerro de la izquierda, y el resto el de la derecha.
Dos cañones de a dos en el reducto de la izquierda, igual número en el segundo, los cuatro de Cinti en el del centro y los cuatro de Puno entre los reductos de la derecha.
Hace nueve meses, un poco más, lanzamos la sexta declaración de la selva lacandona, nos comprometimos a hacer un esfuerzo por unir todas las resistencias, todas las rebeldías y todas las luchas que en el México de abajo y de la izquierda se estaban levantando contra la voracidad de los gobiernos y los poderosos que los mandan.
Le vamos a poner nuestro nombre y nuestro rostro el de cada uno de ustedes, el de nosotros como pueblos indios, el de todos los indígenas de este país, el de los pequeños comerciantes, el de las mujeres, el de los jóvenes, los estudiantes, los maestros los trabajadores, del campo, de la ciudad, de los ancianos y no va a pasar las estas generaciones, las que ahora dolemos este país, no van a desaparecer, hasta que desaparezca el sistema que nos tiene así, el sistema capitalista, se va a ir y se va a acabar aquí, en México y un día nos vamos a reunir otra vez aquí en el zócalo y va a sr otra voz la que nos convoque, la nuestra, la de abajo y sabremos entonces que tendremos que empezar a construir, otro país, uno nuestro, de abajo, de la izquierda...
En la segunda parte se contrae á recriminar la defección de Olañeta, en el Alto Perú; y en la tercera y última, á probar que la batalla de Ayacucho no se perdió por traición ni por ig norancia, sino por cobardía de la tropa (colecticia y en tres cuartas partes compuesta de peruanos) y por haberse adelan- lantado, más de lo que se le previno, el comandante del pri- mer regimiento de la izquierda.
Llegamos a un zaguán ancho de luz amarillenta y desde allí se veía un poco del gran patio de agua y la isla. El agua entraba en la habitación de la izquierda por debajo de una puerta cerrada.
Estas medidas acreditan también que la plataforma programática del PSUM, de la izquierda y de las fuerzas democráticas, que desde hace muchos años vinieron pugnando por la nacionalización de la banca y el control de cambios, no solamente es justa y correcta, sino totalmente viable; es decir, aplicable a la realidad actual y concreta para hacer frente a los problemas del país.