Ejemplos ?
Y otro día, en saliendo de casa, abro mi paraíso panal, y tomo entre las manos y dientes un bodigo, y en dos credos le hice invisible, no se me olvidando el arca abierta; y comienzo a barrer la casa con mucha alegría, pareciéndome con aquel remedio remediar dende en adelante la triste vida.
A veces, para emprender ese camino, he salido de casa con inexplicable somnolencia; y otras he llegado a la máquina con extraño anhelo.
Se calzaba, sin embargo, pero no salía de casa, y sus inacabables fatigas de monte se reducían ahora, en las tardes de lluvia, a lentos y taciturnos paseos alrededor del patio, cuando al entrar el sol el cielo se despejaba y el bosque, recortado a contraluz como sombra chinesca, se aproximaba en el aire purísimo hasta tocar los mismos ojos.
A las ocho, y a cuatro cuadras de casa, un transeúnte mató de un tiro de revólver al perro negro que trotaba en inequívoco estado de rabia.
El día 14 de junio, consta en el diario que nos hicieron favor de anexar al texto del Presidente, el 14 de junio, se creó la Comisión de Abasto en Comercialización de Bienes de Primera Necesidad, con presupuesto de 5 mil 268 millones de pesos; pero un mes después, en julio, el Presidente Miguel de la Madrid puso en marcha el Programa de Abasto Popular, con otro presupuesto, ahora de 5 mil 632 millones de pesos; resultado: el Presidente mismo se declaró consciente de la angustia de las amas de casa...
Cuando el hada desapareció, aquel hombre y aquella mujer se hallaron muy confusos: -Para mí, que soy el ama de casa -dijo la mujer- sé muy bien cuál sería mi deseo: no lo deseo aún formalmente, pero creo que no hay nada mejor que ser bella, rica y fina.
Había aprendido a destilar en la destilería de la bruja del pantano y sabía mechar nudos de aliso con gusanos de luz. -¡Será una excelente ama de casa!
¿Por qué la engañaban, a ella que era incapaz de engañar, enemiga de la falsedad y el embuste? ¿Cabía salir de casa despidiéndose con una sonrisa y una caricia para ir a pasar horas en compañía de otra mujer?
-pronunció la gallega, a quien habían despertado y atraído las voces de aquel energúmeno-. El señor estaba desangrándose a la puerta de casa, y entonces la señorita se ha condolido de él.
Don Miguel Cervantes y Velasco, Marqués de Salvatierra y Caballero Maestrante de Ronda. : Don Manuel de Heras Soto, Conde de Casa de Heras, teniente coronel retirado.
Parecióme con lo que dijo pasarme el corazón con saeta de montero, y comenzóme el estomago a escarbar de hambre, viéndose puesto en la dieta pasada. Fue fuera de casa; yo, por consolarme, abro el arca, y como vi el pan, comencelo de adorar, no osando recebillo.
El monte cerrado por el agua, las tardes rápidas y tristísimas; apenas salíamos de casa, mientras la desolación del campo, en un temporal sin tregua, había ensombrecido al exceso el espíritu de mamá.