Ejemplos ?
Era evidente que la piedra había rebotado en el metal y había castigado semejante ultraje a la diosa. Cerré la ventana riendo de buena gana.
Y héme aquí ya, Federico, que vuelvo al fin a Sevilla con mi escasa fortunilla, y el arte a que me dedico. FEDERICO: Contigo allí me tornara de buena gana en verdad, si urgente necesidad volverme no me estorbara.
No pueden los caballeros ni las damas alcanzallo, que ha perdido su caballo y mandó que le alzaran el rastrillo; dispidióse muy cortés y díjoles al partir: «Quedárame hasta mañana y fuera de buena gana; mas de Enrique mi señor otra la voluntad es, y yo soy su trovador, trovador y aragonés.»
San Francisco en Filipinas. De buena gana habría sacado copia íntegra del curioso manuscrito, que ha desaparecido ya de la librería; pero tuve que limitarme á hacer un extracto de los principales milagros que el autor consigna.
Entonces Iván se quitó de buena gana los restantes obstáculos que impedían que la princesa lo viera por completo, desnudando las partes secretas de su cuerpo y dando así testimonio instantáneo de su disposición y su vigor.
EL PRIMERO: Ya…, pero… EL SEGUNDO: Pero ya entiendo; hay de vagos una cáfila que diz que me conocieron y me amaron en mi infancia, que anduvieron a mi escuela o cosa que se lo valga, que quisieran que yo hiciese de mi estudio una posada; que anduvieran largamente la botella y la baraja, que hubiera mozas acaso nada esquivas, que hubiera armas con que armar ruido y pendencias y desorden… ¡Noramala! EL PRIMERO: Pero hay muchos que te admiran, que hicieran de buena gana contigo amistad, y me honran con la suya noble y franca.
Yo, suplicando a los que están bajo tierra que tengan indulgencia, puesto que soy forzada en esto, obedeceré a las autoridades.Pues hacer cosas desmesuradas no tiene inteligencia ninguna. ANTÍGONA Ni podría ordenártelo, ni, si quisieras aún hacerlo, podrías ejecutarlo de buena gana conmigo.
CIPIÓN.—De buena gana te escuho, por obligarte a que me escuches cuando te cuente, si el cielo fuere servido, los sucesos de mi vida.
-Eso haré yo de buena gana -dijo el caballero-, y sé que me le dará seguramente el general, que es principal caballero y pariente mío.
Después de este exordio, en que hemos dado la clave de nuestro Hablador, después de haber manifestado harto claramente que si números enteros han sido dedicados a objetos de poca importancia, no ha sido porque fuese tal nuestra intención, sino por la naturaleza de las cosas que nos rodean, terminemos nuestra colección como podamos; y si hubiere lector que no pareciese muy satisfecho de nuestras divagaciones, o de la futilidad tal vez de las materias que tratemos, le rogamos que vuelva a leer el exordio que antecede para que no culpe a quien de buena gana le siguiera divirtiendo más a su placer...
-Sí, amigo mío, lo he dicho -concluí conduciéndolos hasta la puerta y despidiéndolos-; pero le aconsejaría de buena gana que en eso de los periódicos no se fijase mucho, porque ya sabe usted que aquí no los hay siempre...
Me alegro de verlo. No esperaba semejante visita, que por cierto no me la hace usted de buena gana. Vendrá usted, arrepentido de su traición al rey nuestro señor, á i edir gracia...