deíctico

deíctico, a

adj./ s. m. LINGÜÍSTICA Se aplica al elemento lingüístico cuya función es articular el enunciado y situarlo en el contexto en que se produce o inscribirlo en otro discurso.

deíctico -ca

 
adj. ling. Díc. de cualquier elemento lingüístico que realiza una deixis. (V. coordenadas deícticas.)
Traducciones

deíctico

deittico

deíctico

ADJ, SMdeictic
Ejemplos ?
l término anáfora se emplea, como término específicamente lingüístico, con tres sentidos relacionados pero diferentes (además de usos particulares en algunas corrientes lingüísticas, y de su uso como término retórico):: (1) El uso de una expresión cuya interpretación depende de otra expresión presente en el contexto del discurso (llamado su antecedente).: (2) La expresión misma (un deíctico, normalmente un pronombre) cuyo contenido semántico depende de otra expresión presente en el contexto del discurso.: (3) En una interpretación restrictiva de (1) y (2) anáfora se refiere únicamente a aquellos usos o expresiones deícticas cuyo antecedente aparece en el discurso antes que la anáfora.
Por otro lado, la comunicación de la posición relativa de objetos y de uno mismo en el espacio, mediante el uso de lenguaje deíctico, mapas, planos, etc.
La influencia del lenguaje coloquial, que prestaba mucha importancia al elemento deíctico o señalador, originó un profuso empleo de los demostrativos.
Una especie de Genitivo.: - en: de uso similar o idéntico a - ar.: - ḿi: suele recibir la designación aséptica de partícula posesiva, pero se mantienen abiertas múltiples interpretaciones (desinencia de genitivo, verbo copulativo como es o soy, morfema deíctico o incluso pronombre personal: yo, ello).: - ka: parece indicar o la persona de la que se recoge algo o a la que se le va a entregar algo (de Hoz).: - te: tiene un valor de sujeto agente y de ablativo (Untermann).: - sken: aplicado a nombres de tribu o de ciudad en las inscripciones de las monedas parece poder interpretarse como un genitivo plural (así iltiŕk-esken sería de los ilergetes).
Marcel, Descartes encierra al ego (en francés Moi es decir en castellano traducible ya no como deíctico sino como un pronombre-adjetivo "mí") en "su concha": El "Yo Pienso" de descartes es un molde que no puede deshacerse por sí mismo.
El yo cartesiano en su individualidad se bloquea en sí mismo sin haber alcanzado ninguna transcendencia: es imposible el diálogo desde el ego cartesiano, es imposible el discurso sin la copresencia, desde ese ego el otro no puede dialogar ya que el otro no es aceptado como un Tú (otro Yo) y esto hace incompleto a todo Yo (hablando del Yo pronominal expresado en francés con la palabra moi, no con el subalterno "yo" deíctico llamado en francés je).
Aunque tanto el tiempo como el aspecto se refieren a la ordenación relativa de los acontecimientos, el tiempo tiene un carácter deíctico, mientras que el aspecto no.
Así como en el quechua, los adjetivos forman una subclase de la categoría nominal, y los sustantivos pueden funcionar como modificadores. La lengua presenta algunos adverbios, muchas veces formados a partir del elemento deíctico khii 'este'.
En los verbos deícticos de movimiento ir y venir se ve que el uso de estos verbos coincide con los usos castellanos en aragonés occidental (el emisor es el único centro deíctico de la comunicación) y con los usos catalanes y occitanos en aragonés oriental (el interlocutor puede ser también centro deíctico de la comunicación, de ahí que se de diga venir referiéndose al sitio donde se encuentra): Iré ta Binéfar lugo, (cheso).
Junto a las categorías de Tiempo y Aspecto y Modo, que tienen un carácter deíctico, es decir, que sitúan el evento en determinadas coordenadas temporales y de realidad, tienen una especial relevancia sintáctica las categorías de Número y Persona, que determinan la concordancia del verbo con el Sujeto, y la de voz.
Mediante un análisis de tipo fenomenológico constata y analiza al ego en su doble componente: el je (yo deíctico) y el moi (yo pronominal).
En psicología, yo, más frecuentemente (como en antropología) referido con el universal latinismo ego; y en alemán: Ich y en francés je (yo deíctico) o moi (yo pronominal siendo actualmente usado en francés moi como equivalente a ego), se define como la unidad dinámica que constituye el individuo consciente de su propia identidad y de su relación con el medio; es, pues, el punto de referencia de todos los fenómenos físicos, psíquicos y sexuales.