Ejemplos ?
y ahí está mi humildísimo pueblo, a dos brincos de Santander, que no me dejará mentir; Polanco (que de algo le ha de servir en este caso tener el hijo alcalde, para darse tono); Polanco, digo, donde las mejores mozas se avergüenzan de vestir la plegada saya de paño rojo de ayer, y se ponen el desgarbado vestido de efímera indiana, sobre ¡pásmese el orbe!
Agrega a esta que para ser oficinista, con saber darse tono, con hacer esperar a los hombres y a las feas en la sala de audiencia, diciendo el portero que el señor oficial está sumamente ocupado; con no conocer a nadie al entrar y al salir; con ahuecar la voz, estirarse el corbatín y perder el expediente, ya está más que aprendido el oficio.
Decididamente no voy a visitarle. Aquí hay que darse tono. Y acercándose a Rueda otra vez, le dijo en voz baja: -Oye, tú, ¿qué opinan estos señores de López...
-Ese don Mamerto -exclama con voz de trueno un coronel retirado, que ocupa al lado de Campeche la cabecera- es un modelo de caballeros, incapaz de mentir, y mucho menos de darse tono con aventuras falsas y fortunas soñadas, ¡entiéndalo usted, señor mío!
No había clubs, ni casinos; no había sino tertulias, en las que la galantería tenía por código estos versos antiguos: Vosotras sois las temidas, nosotros somos temientes; vosotras sois las servidas, vosotras obedecidas, nosotros los obedientes; vosotras sojuzgadoras, nosotros los sometidos; vosotras libres señoras, vosotras las vencedoras, nosotros siervos vencidos; vosotras las adoradas, nosotros los denegados; vosotras las muy loadas, vosotras las estimadas, nosotros los desechados. Entonces no se conocía la voz de darse tono; pero sí se practicaba la de darse decoro.
No era ni necesario, para persuadirle de ello, que Remusgo, el primer pinche, que ya empezaba a darse tono, y aprendería con celo, para ascender, le instase bajo y apresurado: -Que van a venir por la trucha...
Vio a la garza, solitaria, pobre y mal vestida, y para darse tono, más que por caridad, se aproximó a ella con aires protectores.
Larrea, por darse tono delante de la chinita, y sosteniendo que conocía una senda por donde nos llevaría sin embarrarnos, tomó la dirección, colocándose gravemente en la cruz.
Detrás de mí solía sentarse Magrujo, revistero de El Harpa -periódico semiclandestino-, cuyo suspirado y jamás cumplido ideal era una butaca de favor, para darse tono y lucir cierto frac picado de polilla y asaz anticuado de corte.
El médico es figura muy atacada en el entremés a causa de sus pobres medios de curación; se les caracteriza como ávidos de dinero y de confuso y culto lenguaje, siempre a lomos de una mula para darse tono.