Ejemplos ?
No pueden darse el gusto de no leerlo” El primer libro publicado de Rodríguez fue una recopilación de relatos: Cuentos de fin de semana (1998).
Y cuando finalmente fue atrapado frente a las costas de Juan Fernández, una última y habilidosa jugada del subteniente Canaris, oficial de inteligencia a bordo, permitió que la tripulación desembarcara y hundiera su barco, impidiendo así a los ingleses darse el gusto de cañonearlo a discreción.
En una entrevista con la edad que dijo que le dijeron al principio de su carrera: "Si la auto-darse el gusto y simplemente hacer lo que usted está, usted va a la esquina de su mercado.
En la semana lo llamó Giardino para ver si no podía ir a probarse y la respuesta de Gabriel fue la misma, Giardino lo llamó un par de veces más, Gabriel le dijo que estaba a punto de cerrar todo con EMI, pero que quería darse el gusto de cantar aunque sea una canción con ellos en un ensayo a lo que Walter le dijo que aceptaba, así fue como Marian conoce a la banda, le hicieron cantar "La leyenda del Hada y el Mago" y quedaron sorprendidos por lo que generó al hacerlo.
Pequeñas anécdotas sobre las instituciones reunía un par de temas que no iban a superar la censura: las canciones «Botas locas» y «Juan Represión» debieron ser suplantadas por otras, y otros temas debieron modificar sus letras antes de entrar el estudio de grabación. Pero en un recital que ofrecieron en Montevideo decidieron darse el gusto de cantarlos.
Las penas que las Leyes de Reforma señalan para sus infractores son leves y no inspiran, temor al clero. Los sacerdotes pueden pagar tranquilamente una pequeña multa por darse el gusto de infringir esas leyes.
¡Corcho, eso sí que sería bonito! ¡Y no tener una perra gorda para darse el gusto! Muchas veces miraba a las junturas del empedrado, registraba con los ojos basuras y detritus, por si alguien hubiese dejado caer la consabida perra...
«Así -pensaban- no encontrando la justicia sustituto para el difunto Grano de Oro y no pudiendo darse el gusto de verlos hacer zapatetas en el vacío, tendría que conmutarles la pena de muerte con la de presidio en Chagres o Valdivia.
Había allí aire fresco para sus pulmones, cosas sobre cumbres, como nidos al viento, donde bien podía darse el gusto de colocar parejas enamoradas; y tenía, además, el inmenso espacio azul, del cual - él lo sabía perfectamente - los que hacen los salmos y los himnos pueden disponer como les venga en antojo.
Además, él abdicaba de buen grado: era natural que su hijo quisiera empezar a ejercer el mando; él mismo le animaba a ello para darse el gusto de ver reinar al heredero, orgullo y gloria de su padre.
Tom le dice a Drew que estaba pensando en divorciarse de su esposa, Christine (Catherine O'Hara). En su lugar, Drew anima a la pareja a darse el gusto.
Viajaba con lo que ganaba en los torneos y siempre sin compañía siendo que las giras duraban entre 3 o 4 meses y no podía darse el gusto de ver a su familia como quería.