Ejemplos ?
Los perros comprendieron que esta vez todo concluía, porque su patrón continuaba caminando a igual paso como un autómata, sin darse cuenta de nada.
Sólo basta explorar un poco en el alumnado, como ya lo dije, para darse cuenta de todo lo que saben de ellos y a partir de ellos.
Apresuró la marcha para acabar con eso de una vez... Y de pronto volvió en sí y se halló en distinto paraje: había caminado media cuadra sin darse cuenta de nada.
Este problema de los tres baldes ineludibles constituyó una de sus pesadillas, y tardó un mes en darse cuenta de que le eran indispensables.
Pero antes de que el patrón hubiérase desnudado, Antoñuelo el Gaviota, que había estado oyendo el diálogo, cogió uno de los cabos arrollados en la popa y, antes de que pudieran darse cuenta de su decisión sus compañeros, lanzóse rápido y decidido en el hirviente oleaje.
Joseíto, recto e inmóvil sobre su caballo, contemplaba el espectáculo sin que pudiera darse cuenta de aquellos a modo de dulces ceceos que modulaba al pasar cerca de él el plomo ya frío; sus ojos no se cansaban de mirar cómo el teniente esforzábase en dominar su caballo, que caracoleaba y arrancando chispas a las rocas al choque de sus herraduras, giraba espantado sin querer obedecer ni riendas ni acicate, impidiendo que su jinete pudiera resguardarse del fuego enemigo.
En aquella dulce lengua, tan adecuada para expresar la pasión amorosa, di rienda suelta al impetuoso entusiasmo de mi naturaleza, y, con toda la elocuencia de que pude disponer, le rogué que consintiera en nuestro inmediato matrimonio. Al darse cuenta de mi impaciencia, ella sonrió.
Quiso saltar como un tigre en contra de su provocador y abofeterarlo, romperle la faz y el alma, pero no pudo... no pudo. Vio que los demás sonreían mirándolo y al darse cuenta de ello, él también sonrió... sonrió...
La secretaria se pone en pie al darse cuenta de la proximidad del ex-tímido y con amabilidad, unas horas antes arrogancia, le dice: -¡Ah!
Sin embargo, el siguiente descubrimiento no fue obra de ningún miembro de la familia Gardner. Se habían familiarizado con lo anormal hasta el punto de no darse cuenta de muchos detalles.
MICTLANTECUHTLI, enfurecido, al darse cuenta de la tomada de pelo que le había dado, o mejor dicho, de cráneo, pues descarnado también era el pobre, lo persiguió furioso a grandes zancadas.
De igual manera que el CACOMIZTLE, lo primero que hizo fue husmear para darse cuenta de que no había peligro alguno y que podría proceder sin preocupación, a seleccionar las mazorquitas o las calabacitas más apetitosas.