damasquino

damasquino, a

1. adj. De Damasco.
2. MILITAR Se aplica a la arma blanca de fino temple y hermosas aguas.
Traducciones

damasquino

damaschino

damasquino

ADJ
1. [espada, metal] → damascene, damask
2. (de Damasco) → Damascene
Ejemplos ?
Cartas de Ghassan Kanafani a Ghada al-Samman, correspondencia, 1992 الرواية المستحيلة: فسيفسا ءدمشقية (Al Ruayah Al Mustahilah: Fasifasa' Dimashqiya),”La novela imposible un mosaico damasquino”, autobiografía, 1997.
l acero de Damasco (denominado también como acero damasceno o acero damasquino) es un tipo de acero de crisol empleado y elaborado en Oriente Medio en la elaboración de espadas desde el 1100 hasta el 1700.
De hecho, salvo las ciudades importantes de Oriente Medio y Próximo, la técnica de forjado estilo "Damasquino" sólo se hacía en Toledo (por muchos lustros ciudad "mora" en la península conquistada).
Esta planta se conoce también como clavel de moro, clavelón africano, clavelón de la India, clavelón, claveles de las Indias, rosa de la India, clavel chino, damasquino, damasquina, clavel de China o clavel turco.
Para la entrega de los galardones, normalmente, se confecciona un cuadro de damasquino obra del artesano damasquinador toledano Mariano San Félix.
Su nombre de pila, Bulat, es un nombre muy común de origen turco que significa 'acero damasquino' (a veces Okudzhava mencionaba que su nombre había tenido algo que ver con su vida).
Los aceros más caros y de mayor prestigio internacional para las hojas de los cuchillos son los del tipo conocido como acero damasquino.
Pulo vuelve el rostro, exhala un grito agudo y ligero como el del chakal, y retrocede diez pies de un solo salto haciendo brillar al mismo tiempo la hoja de su agudo puñal damasquino.
Jida se mudó en Giodar Y en niño la niña airosa Y la doncella en garzón Que al duro enemigo doma. Ciñe damasquino alfanje De luciente y sutil hoja Cuyo puño de esmeraldas Un grueso rubí corona.
Sangre manaba de mi herida, es verdad; pero agolpados al rededor de mi lujosa cama, la tierna historia de mi amor oían los guerreros, el pueblo y el Monarca, y entre piadoso llanto y bendiciones «tuya será Isabel» juntos clamaban súbditos y señor. Hoy no me ofende mi herida, rayos en mi diestra lanza el damasquino acero...
Y apenas día pasaba sin que lo fuera a llevar, ya el damasquino mandoble, ya el cordobés alazán; y siempre, entre sus regalos, solían ir a la par, ya el velo para la Reina, ya para la dama el chal, ya la armadura dorada para el príncipe don Juan, ya el perro de mejor rastro, ya el azor más perspicaz.
Eran unos jardines empinados, a la vista de la ciudad, en unos terrenos donde crecían desde antaño setos de chumberas y ágaves, plantas aromáticas como el romero y el espliego, flores como rosas y azucenas, arbustos como el zumaque, olivos y árboles frutales como el almendro y el albaricoquero, o un híbrido de ambos, el damasquino.