daga

(redireccionado de dagas)
También se encuentra en: Sinónimos.

daga

(De origen incierto.)
1. s. f. MILITAR Arma blanca semejante a una espada de hoja corta le acometió con una daga de cuatro filos.
2. llegar a las dagas coloquial Llegar un negocio al lance de mayor aprieto.

daga

(Del ár. taqa, hilada, capa.)
s. f. CONSTRUCCIÓN Hilera de ladrillos que se cuece al mismo tiempo.

daga

  (del b. l. daga)
f. Arma blanca de hoja corta muy usada durante la Edad Media.

daga

  (del ár. ṭâqa)
f. Cada una de las tongas de ladrillos que se cuecen de una vez en el horno.

daga

('daγa)
sustantivo femenino
militar arma blanca de mano de hoja corta y ancha daga con empuñadura de marfil
Sinónimos

daga

sustantivo femenino
cuchillo, puñal, machete (grande).
Traducciones

daga

dague

daga

dagger

daga

Dolch

daga

dolk

daga

خنجر

daga

Кама

daga

匕首

daga

匕首

daga

dýka

daga

Dolk

daga

กริช

daga

SF
1. (= espada corta) → dagger
2. (Caribe) (= machete) → machete
Ejemplos ?
Piense usted en Zorrilla: ¿Qué hubiera sido de Zorrilla sin catedrales, sin castillos, sin callejas, sin dagas, sin chambergos, sin tocas, sin huríes, sin albornoces?
Le dije que aquélla era la última vez que nos veíamos, y que no se acercara nunca más a mí, porque, si no, la denunciaría a la justicia del Sultán por el delito cometido. "Turey escuchó en silencio mis palabras, y yo sentí que sus ojos me atravesaban el corazón como dagas envenenadas.
Y entonces el dicho Francisco mandó dar garrote al dicho Estacio, y fue allá (a dar) su hermana corriendo, y como la vieron ir (de)tuviéronle en la puerta y no la dejaron subir; y mandó el dicho Francisco de Olmos que le matasen como pudiesen, y entonces echaron manos a las espadas y dagas y diéronle de puñaladas y estocadas en que mataron al dicho Estacio y se quebraron en él dos espadas y le tiraron dos arcabuces; y después aquel día este declarante oyó decir al dicho Aguirre, Alférez, y Alebrija y a Juan Gallego y a Francisco de Amores que habían muerto al dicho Estacio a puñaladas y que no podían matarle, y después de muerto el dicho Estacio le llevaron muerto a su posada.
La catástrofe era ya segura; los dos jóvenes habían ya cambiado algunas palabras en voz sorda, y mientras que con la una mano sujetaban el guante con una fuerza convulsiva, parecían ya buscar instintivamente con la otra el puño de oro de sus dagas, cuando se entreabrió respetuosamente el grupo que formaban los espectadores y apareció el rey.
Las dagas chispearon odio en encuentros furtivos buscando el claro para hendir la carne; los ponchos estopaban los golpes y ambos paisanos reían la risa de muerte.
Caen al suelo, se revuelcan, se hieren de un lado y otro, la tierra inundan en sangre, lidian cual canes rabiosos. Se destrozan, se maldicen, dagas, dientes, uñas, todo es de aquellos dos hermanos a saciar la furia poco.
Cuántas horas extraviadas en el hueco del hastío, cuántas risas devastadas al impacto de las dagas, cuántas luces confundidas en su pugna con las sombras, cuántos sueños despertados por los húmedos orgasmos, cuántos oleajes perdidos en el cuántico sollozo de un mar...
busqué en toda tibieza la lumbre que esperaba; ahondé en templadas vainas de fuego arrebatadas y resistí la angustia de penetrarme dagas.
Acaban su largo sueño bajo bóvedas moriscas las hermosas odaliscas y su enamorado dueño: mientras vagan desvelados por el plácido recinto, con las dagas en el cinto los eunucos atezados, sombras feas y horrorosas que debieron a los celos vivir en aquellos cielos do respiran las hermosas.
Se sintieron muy padres y se han hecho verdad sus entusiasmos. Pretexto para adueñarse del mundo, con dagas y cruces promotoras, casi ya todo.
Rugió el Torrigiano de ira, y dijo con voz ahogada: —Será si la dejo yo que pase por la garganta; y no piense que eso es sólo lo que a mi cólera basta. Ahora venga la escultura; luego, pues dagas y espadas tenemos, y hombres nacimos, saldrá de aquí lo que salga.
Tú irás a adornar el vestíbulo del hotel en París, enorme vaso etrusco que ostentas en tus bajorelieves hermosa procesión de sátiros y de ninfas, y por sobre las cabezas de carnero que forman tus asas, las orquídeas del trópico, enredarán sus tallos florecidos de níveas mariposas vegetales, salpicadas de violado y de púrpura; os cruzaréis en guerrera panoplia sobre la partesana, cincelada como una joya, vosotras, espadas árabes de policromas empuñaduras, con las tersas hojas de complicados gavilanes y retorcidas contraguardas que templaron en las aguas del Tajo los maestros toledanos del siglo XVI y las árabes moharras y peligrosas franciscas con las finas dagas damasquinadas de oro...