daga


También se encuentra en: Sinónimos.

daga

(De origen incierto.)
1. s. f. MILITAR Arma blanca semejante a una espada de hoja corta le acometió con una daga de cuatro filos.
2. llegar a las dagas coloquial Llegar un negocio al lance de mayor aprieto.

daga

(Del ár. taqa, hilada, capa.)
s. f. CONSTRUCCIÓN Hilera de ladrillos que se cuece al mismo tiempo.

daga

  (del b. l. daga)
f. Arma blanca de hoja corta muy usada durante la Edad Media.

daga

  (del ár. ṭâqa)
f. Cada una de las tongas de ladrillos que se cuecen de una vez en el horno.

daga

('daγa)
sustantivo femenino
militar arma blanca de mano de hoja corta y ancha daga con empuñadura de marfil
Sinónimos

daga

sustantivo femenino
cuchillo, puñal, machete (grande).
Traducciones

daga

dague

daga

dagger

daga

Dolch

daga

dolk

daga

خنجر

daga

Кама

daga

匕首

daga

匕首

daga

dýka

daga

Dolk

daga

กริช

daga

SF
1. (= espada corta) → dagger
2. (Caribe) (= machete) → machete
Ejemplos ?
Entre espadas y muros, claveteado, quedó mi compulsión de navegante y hastiado de morir por nada rompí las piedras y la daga, desangrante.
Pedro Téllez Girón, duque de Osuna, virrey de Sicilia, en Mecina, cuando por la gabela de la seda se amotinó el pueblo y el rumor de las amenazas armadas confundían la ciudad, pudiendo seguir el ejemplo en semejantes sediciones de otros antecesores suyos, retirándose al castillo para asegurarse, se arrojó en un caballo solo y en cuerpo, con espada y daga, en el mayor hervor del tumulto: el cual, suspendido con resolución tan animosa, de tal manera reverenciaron al que aborrecían, granjeados de su valor, que mandándolos abrir las puertas, y las tiendas, recogerse y dejar las armas, fue pacífica y alegremente obedecido.
(166) Hasta que entrándose el conde En la mansion religiosa, Y el semblante de su esposa No alcanzando á ver allí Asió con ira del cuello Al que topó mas cercano Y con la daga en la mano, Le dijo iracundo así: ¿A dónde está la condesa?
Mas es muy diestro don Juan, Y en tal posición se tiene, Que espada y daga empuñando De tal modo les ofende, Que no desperdicia un golpe Ni un pie de terreno pierde.
De un elevado castillo que Arlanza orgulloso baña, un trovador elegante en la puente se paraba. En el rastrillo golpea con el pomo de una daga, y en los góticos salones ronco el eco se propaga.
Aqui cedo la palabra al cronista anónimo cuyo manuscrito, que alcanza hasta la época del virrey Toledo, figura en el tomo VIII de documentos inéditos del archivo de indias: “El Inca alzó entonces la mano y dióle un bofetón al español. Éste metió mano a su daga y le dió dos puñaladas, de las que luego murió.
Vasco Godines, que era el azuzador de los celos de Robles, se presentó un día en Potosí y clavó en la puerta de Meneses un cartel en que don Martín exigía que, si don Pablo no que- ría batirse en duelo, declarase en presencia de Pedro Portu- gal, de Hernando Panlagua y de otros caballeros, que él no era hombre para haber requerido de amores á doña Juana de los Ríos; porque si lo hiciera, ella era persona tal que le pelara las barbas y diera de chapinazos; y que, para satisfa- cer á Robles, estaba pronto á rendirle la daga que llevaba al cinto.
CELESTINA ...diciendo a voces: «Señores, a ese hombre tengan, 97 que lleva hurtada una joya».58 A este tiempo por la puerta pasaba este caballero; y, viendo tal desvergüenza, sacó la daga; él de miedo volvió a subir la escalera.
¡Qué noche tan fiera! Blasfemo el dolor hacíame ser; pedía una daga con furia tenaz, rasgar anhelando con ella mi pecho... En esto a mis puertas, y luego a mi lecho, llegó un peregrino, cubierta la faz.
Y, con todo eso, tomara la venganza que aquella grande maldad requería si se hallara con armas para poder tomarla; y así, determinó volverse a su aposento a tomar una daga y volver a sacar las manchas de su honra con sangre de sus dos enemigos, y aun con toda aquella de toda la gente de su casa.
COATLICUE, que miraba espantada la furia de su hija COYOLXAUHQUI que con una daga se arrojaba para matarla, sintió que la madeja de plumas se le caía y en medio de una humareda de copal vio como brotaba un hercúleo, hermoso y gallardo mancebo.
Venga mi cola; si no, por Dios que no me lleven el asno si bien viniesen por él cuantos aguadores hay en el mundo; y no piensen que por ser tantos los que aquí están me han de hacer superchería, porque soy yo un hombre que me sabré llegar a otro hombre y meterle dos palmos de daga por las tripas sin que sepa de quién, por dónde o cómo le vino; y más, que no quiero que me paguen la cola rata por cantidad, sino que quiero que me la den en ser y la corten del asno como tengo dicho.