dador


También se encuentra en: Sinónimos.

dador, a

1. adj./ s. Que da.
2. s. Portador de una carta de una persona a otra en su carta me instaba a que atendiera cortésmente al dador de la misma.
3. ECONOMÍA Persona que libra una letra de cambio.
4. ELECTRICIDAD Átomo que cede electrones en el transcurso de una reacción química.

dador, -ra

 
adj.-s. Que da.
m. Portador de una carta de un sujeto a otro.
electrón. Átomo que se introduce como impureza en una red cristalina de un semiconductor capaz de ceder electrones a la banda de conducción.

dador, -ra

(da'ðoɾ, -ɾa)
abreviación
que da lluvia dadora de vida

dador, -ra


sustantivo masculino-femenino
comercio persona que libra una letra de cambio No se puede pagar sin la firma del dador.
Sinónimos

dador

, dadora
adjetivo

dador:

comisionadolibrador, donador, portador,
Traducciones

dador

donor, giver

dador

הנותן

dador

SM/F
1. (Com) → drawer
2. [de carta] → bearer
3. (Naipes) → dealer
Ejemplos ?
Por lo tanto en estos días de tanta alegría, y al desearos, Venerables Hermanos, a vosotros y a los fieles todos de vuestra Iglesia, toda clase de prosperidades, con instancia rogamos al Dador de todo bien que de nuevo aparezcan a los hombres la benignidad y adulzura de Dios, Nuestro Salvador, que, sacándonos de la potestad de nuestro implacable enemigo, nos elevó a la nobilísima dignidad de Hijos suyos.
Cuál sea la manera conveniente para invocarle, aprendámoslo de la Iglesia, que suplicante se vuelve al mismo Espíritu Santo y lo llama con los nombres más dulces de padre de los pobres, dador de los dones, luz de los corazones, consolador benéfico, huésped del alma, aura de refrigerio; y le suplica encarecidamente que limpie, sane y riegue nuestras mentes y nuestros corazones, y que conceda a todos los que en El confiamos el premio de la virtud, el feliz final de la vida presente, el perenne gozo en la futura.
Bienaventurada Pieria, te estima Evio, y vendrá danzando en sus fiestas, y después de cruzar el rápido Axio y el Lidias, traerá las Ménades que giran, y al dador de la felicidad a los mortales, al padre, al que oí que la tierra de hermosos caballos fertiliza con fuentes hermosísimas.
Después de la brutalidad salvaje, QUETZALCOATL reaparecía y TEZCATLIPOCA volvía a caer; mas al poco tiempo, las magias de éste último derrotaban nuevamente al dador de cultura y lo desterraba hasta un futuro retorno.
Esta consideración me induce a limitar esta revista a indicar: que en el Título IV, que trata "de los fletamentos", el Proyecto ha agregado un párrafo que contiene las reglas concernientes al transporte marítimo de pasajeros; que en el V se ha definido y dividido la avería "en gruesa o común" y "simple o particular", suprimiéndose como inexacta la llamada "ordinaria"; que en el VI, "del préstamo a la gruesa o a riesgo marítimo", se ha otorgado privilegio al dador sobre los objetos directamente afectos al préstamo en lugar de la hipoteca que sobre los mismos debía constituir el tomador según la legislación vigente...
Y terminando que hubo MOQUIHUITZIN, toco el turno del canto poético a la niña soñadora MACUILXOCHITZIN. Elevo mis cantos, yo, MACUILXOCHITL, con ellos alegro al dador de la vida, TEOTL IPALNEMOHUANI.
Y el poeta baja sin duda al lugar de los atabales donde despliega sus cantos preciosos, y uno a uno los entrega al dador de la vida, la energía creadora, IPALNEMOHUANI, para que todos unidos, en TLOQUE NAHUAQUE, los gocemos y disfrutemos.
Cómo defienden los paganos el adorar por dioses a los mismos dones de Dios CAPITULO XXV. Que se debe adorar a un solo Dios, cuyo nombre, aunque no se sepa, con todo, se ve que es dador de la felicidad CAPITULO XXVI.
Es esa una calidad de la aristocracia natural – según la acertada expresión que acuñó Jefferson – don de pocos y auténticos profesores que trasciende y proyecta sobre sus discípulos, más allá de su saber, un ejemplo de estilo vital superior. Ferreiro no fue un dador de clase que los hay por millares; fue un profesor de los que ha habido y hay pocos.
Mi querido amigo y antiguo compañero: El dador de ésta lo será, Dios mediante, el joven Andrés de la Peña, que saldrá de Santander, al primer tiempo, en la fragata Panchita, con rumbo a esa ciudad.
-¡Ea, boba -replicó Repolido-, acabemos ya, que es tarde, y mire no se ensanche por verme hablar tan manso y venir tan rendido; porque, ¡vive el Dador!, si se me sube la cólera al campanario, que sea peor la recaída que la caída!
Cuiden recordar y explicar claramente los muchos y grandes beneficios que del Divino Dador nos vienen constantemente, de forma que sobre cosas tan altas desaparezca el error y la ignorancia, impropios de los hijos de la luz.