dórico

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dórico, a

1. adj. HISTORIA Que procede de la Dórida, región de la antigua Grecia. dorio
2. s. m. LINGÜÍSTICA Variedad lingüística del griego antiguo, que se hablaba en Corinto, en varias islas, como Creta, y en las colonias griegas de Italia.
3. adj. ARQUITECTURA Se aplica al orden arquitectónico que tiene la altura de la columna de ocho módulos como máximo, el capitel sencillo y el friso adornado con metopas y trigriflos.

dórico, -ca

 
adj. Dorio.
adj.-s. arq. Díc. de uno de los órdenes arquitectónicos clásicos, caracterizado por la ausencia de base en la columna. (V. orden.)
m. ling. Uno de los cuatro dialectos del griego antiguo.
Traducciones

dórico

dorique

dórico

dorico
Ejemplos ?
El inferior está presidido por una columnata dórica de piedra pudinga con un entablamento muy ortodoxo, formado por triglifos y metopas con motivos de guirnaldas y bucráneos.
El monunmento es alto globalmente 30 metros, 22 sólo por la columna dórica de piedra de Trani, que tiene en su cima una composición escultórica de bronce que representa la victoria en el tríplice campo: en cielo, en tierra y en agua, con las manos al cielo.
La única diferencia entre los modos dórico y eólico es si la sexta es o no mayor; en la eólica es menor mientras que en la dórica es mayor.
y conserva gran parte de las columnas originales. El Templo de la Concordia se conserva perfectamente y es una de las más perfectas realizaciones de la arquitectura dórica.
C., destrucciones que en el siglo XX se pensó que era simultáneas y se atribuyeron a la invasión dórica, teoría defendida por Carl Blegen de la Universidad de Cincinnati.
¿Qué otra cosa viene a ser Esparta, silla del Imperio de la raza dórica, sino una ciudad oriental, dominada por sus conquistadores?
Licurgo es el representante de la civilización dórica; Solón, el representante de la cultura intelectual de los pueblos jonios; Numa Pompilio representa la civilización etrusca; Platón desciende de Pitágoras; Pitágoras, de los sacerdotes del Oriente.
¿cuándo regresaréis á vuestras moradas, después de derribar la ciudadela de Ilios?» Antistrofa II Dejando mi dulce lecho, y vestida con un sencillo peplo como una joven dórica, en vano ¡desdichada de mi!
Los romanos, que sus foros y templos se montaban en una plaza mezquina y de un punto de vista muy próximo, el claro oscuro se avenía mejor que la severidad dórica, pero la grandiosidad griega la llevaron al estilo corintio y compuesto y realmente en los interiores de las salas de las termas se hubiesen avenido mal las formas grandiosas y rígidamente severas y cuyos colores brillantes hubiesen producido habitaciones lóbregas y oscuras.
Así, habiendo obrado mal, sufren males no me­nores, y otros les aguardan; aún no se ha agotado la fuente de sus desgracias, sino que todavía mana abundantemente; tan grande es el borbotón de sangre vertida en el degüello que ha­cía la lanza dórica en tierra de Platea.
No de otra manera dejaron los persas penetrar el espanto en sus corazones, cuando vieron a Pallas Athenea flotar sobre el ejército griego, armada de la espada dórica, en el lleno de Maratón.
No es el risueño Egeo que circundan Cual ceñidor las Cícladas marmóreas; Ni el golfo que con dórica armonía De Nápoles arrulla a la Sirena Cabe la sacra tumba de Virgilio; Ni el vago azul de la marina Jonia; Sino el Ponto que azota a Caledonia, Y roto entre las Hébridas resuena, Titán cerúleo que a la yerta gente Hace temblar en la postrera Tule, Y cabalga entre nieblas y borrascas Sobre el inmenso Leviatán, que nutre Con pestífero aceite la candela Del céltico arponero.