dómine

dómine

(Del vocativo lat. domine < dominus, señor.)
1. s. m. ENSEÑANZA coloquial Persona que enseñaba latín.
2. despectivo Persona que, sin mérito para ello, adopta el tono de maestro.

dómine

 
m. fam.Maestro de gramática latina.
desp.Persona que, sin mérito para ello, adopta el tono de maestro.
Maestro que emplea métodos anticuados.
Traducciones

dómine

pastor

dómine

pasteur

dómine

parroco

dómine

SM (Hist) → schoolmaster
Ejemplos ?
Señor de Larra, mi amigo: ¿En qué tierra de cristianos, donde se coma pan de trigo, donde haya un mal dómine, se traduce así el quidlibet audendi?
En el primer instante, todo va a placer; pero bien pronto acometen a los amotinados recelos y sobresaltos; el zumbido de una mosca les parece la voz del dómine; las pisadas, zurriagazos, y entre voces de alarma, huidas, tropezones y congojas por el temor a la infalible paliza que les aguarda cuando se descubra el desaguisado, presentan los chicuelos una perspectiva que no hace envidiar el atracón que se pegaron.
El amanuense de Hermosilla, el que había copiado en hermosa letra de Torío toda la Ilíada en endecasílabos, había sido, además de humanista, avaro; guardaba un cuarto y lo ponía a parir; y a veces los cuartos del dómine de Azuqueca parían gemelos.
El dómine, que fuera de la escuela era un blando céfiro, quedóse tan fresco como si tal cosa; y yo "me la saqué", porque Frutos en los días de azote o férula me resarcía con usura, dándome todas las golosinas que topaba y mimándome con mil embelecos y dictados a cual más tierno: entonces no era yo "El niño" solamente, sino "Granito di'oro", "Mi reinito", y otras cosas de la laya.
Pero yo, que no me mamo el deo, y recordaba la semelitura de mi pariente, declaré en el auto que habiendo sido en vida hombre de mucha espalda sobre cargao de ella hacia los hombros, estevao de patas y muy sacao de morros, bien podía aquel esqueleto ser el suyo tamién como del rocín del dómine.
Aparecían en él los escolares azotando al dómine; la res desollando al carnicero; el burro arreando al aguador; el reo ahorcando al juez; el escribano huyendo del gatuperio: el usurero haciendo obras de caridad; el moribundo bendiciendo al médico y la medicina, et sic de cœteris.
El padre de don Silvestre, ya por no tener más que un hijo, ya porque viera en él, aguzándole un poco, un instrumento más para el triunfo de sus hollados derechos, determinó mandar a su retoño a la villa inmediata para que estudiara latín con un dómine de torva catadura y de tantas narices como fama, y no era chato.
Al cabo llegó al paroxismo de la impaciencia, echó al dómine por la ventana y se apoderó de la mesa. No era la cazuela como la mía; parecíase más al sombrero de Macallister, porque era inagotable, y había en ella, entre mil zarandajas, mendrugos para el estómago, cintajos para las solapas, estrellitas para todo un cielo, fajas para la cintura y hasta bordados para las mangas.
El está a la diestra; en el extremo opuesto, entre Alberto I y Cheres, la niña de pie en su silla, donde pueda oír a la novia, que es el apunte, y ver al novio, que es el figurante. "¡Silencio!", manda éste con tono imponente de dómine, y hace una señal.
Afírmó el monecipio que no había tal cosa, y en esto llegó el dómine de la escuela y aseguró que tenía costancia y esistencia de que en la sepoltura señalada por nusotros no podía haber otra cosa que el telar, o calavera en hueso puro y líquido de un rocín de cría; que por más señas el rocín fue suyo y se le desgració rondando con una cargo, de maíz que llevaba al molino en compañía de su sobrina Nestasia, por mal mote la Polida, a causa de estar en pocas carnes siempre y algo baja de color.
Hice con el pulgar y el índice ese ademán que siempre significa «cuestión de dinero»; mi amigo negó con el índice también, y pronunció a borbotones, en frases truncadas, desahogándose en un arrebato de absoluta franqueza: -Verás...: lo inaudito en servir; un servicio mágico. Corriente. Dómine mío; maestro él y yo aprendiz...
¡Oh dómine de Azuqueca, tu hijo no reniega de ti, ni de tu pedantería, a la que debe la rectitud clásica de su espíritu, alimento fuerte, demasiado fuerte para el cuerpo débil y torcido con que la naturaleza quiso engalanarle interinamente!