dócil

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dócil

(Del lat. docilis.)
1. adj. Que obedece, que cumple lo que otro manda no te preocupes, es un caballo dócil. disciplinado, obediente, sumiso rebelde
2. Que se puede educar o dirigir con facilidad un curso dócil; un niño dócil. apacible, disciplinado, suave
3. Se aplica al material que puede ser labrado o trabajado con facilidad el estaño es un metal muy dócil. dúctil, maleable, manejable

dócil

 
adj. Suave, apacible.
Obediente.

dócil

('doθil)
abreviación
1. inmanejable que es apacible Es una persona muy dócil.
2. desobediente que es obediente Tienes un perro dócil.
3. duro que es flexible metal dócil
Sinónimos

dócil

adjetivo
1 obediente, sumiso, doblegable, manipulable, manejable. inflexible, indisciplinado, desobediente.
Tratándose del carácter o del comportamiento de una persona.
2 manso, apacible, suave, dulce.
Tratándose de animales.
Traducciones
Ejemplos ?
-Todas mis cabras son dóciles menos una -dijo-, vea usted esa, siempre busca la ocasión de escaparse, y el día en que menos lo espere me dará un disgusto.
Entonces el mujik buscó la satisfacción de su fogosidad y la saciedad de su desenfreno en la persona de su ama. Se incorporó y, tras separarle sus dóciles piernas, montó sobre ella.
Otra razón por la que se confía en México, es porque los mexicanos son dóciles y las familias se ayudan unas a otras durante tiempos difíciles lo que le da al país una barata y competitiva ventaja de completa paz social.
Sabían, sí, que tenían cuarenta pesos en el bolsillo y facultad para llegar a mucho más en gastos. Babeantes de descanso y de dicha alcohólica, dóciles y torpes siguieron ambos a las muchachas a vestirse.
Ya veremos quién puede más: si la turba frenética, o los dóciles conservadores de la gloria de este pueblo, a la que sólo falta un hombre que sepa mandar sobre la bayoneta y sobre el arado.
Mandar a ocho millones de súbditos sumisos, obedientes y dóciles; ser señor de vidas, honras y haciendas; tener oro, mucho oro, favoritos, aduladores; poder cometer con la mayor frescura las más grandes equivocaciones o injusticias, no subsanarlas sino mantenerlas para que el prestigio no se lastime, paliarlas, dorarlas y excusarlas con las frases convenientes de orden general, razón de estado, para el buen gobierno, etc., mortal ¿qué quieres más?
Los príncipes del Indostán van a sus viajes en elefantes cubiertos de terciopelos de mucho bordado y pedrería, y cuando viene de Inglaterra otro príncipe, lo pasean por las calles en el camarín de paño de oro que va meciéndose sobre el lomo de los elefantes dóciles, y el pueblo pone en los balcones sus tapices ricos, y llena las calles de hojas de rosa.
Sarito (este diminutivo responde al nombre españolísimo de Rosario) era una chiquilla alegre y vivaracha, dócil como las palomitas (que, entre paréntesis, de dóciles tienen poco), y que, desde luego, se presentó a Cristóbal en la actitud de la aquiescencia más completa a sus pareceres y teorías, siempre dispuesta a cuanto él quisiese sugerir.
No se puede hablar de participación social si las entidades llamadas a canalizarla, en lugar de ser portadoras del pensamiento genuino del pueblo organizado, se transforman en dóciles voceros de las instrucciones de algún partido político, las que frecuentemente están además inspiradas en los menguados intereses electorales de éste.
He aquí, pues, el grande premio de nuestras fatigas, que vivirán la edad del mundo, si dóciles al grito de la conciencia pública nos prosternamos ante ella.
Sin duda que para resucitar a Lázaro es preciso el amor de Jesús; pero ¿en qué nos ayudaría resucitar a un Lázaro cualquiera cada medio siglo? ¿No es preferible apelar a procedimientos más prosaicos y más dóciles?
Y esto es tan justo que no sólo a las mujeres, que por tan ineptas están tenidas, sino a los hombres, que con sólo serlo piensan que son sabios, se había de prohibir la interpretación de las Sagradas Letras, en no siendo muy doctos y virtuosos y de ingenios dóciles y bien inclinados; porque de lo contrario creo yo que han salido tantos sectarios y que ha sido la raíz de tantas herejías; porque hay muchos que estudian para ignorar, especialmente los que son de ánimos arrogantes, inquietos y soberbios, amigos de novedades en la Ley (que es quien las rehusa); y así hasta que por decir lo que nadie ha dicho dicen una herejía, no están contentos.