culteranismo

culteranismo

s. m. LITERATURA Estilo literario propio de la época barroca, caracterizado por el uso de un lenguaje con numerosas metáforas forzadas, referencias de difícil interpretación, hipérboles extremadas, latinismos e hipérbatos abundantes. cultismo, gongorismo

culteranismo

 
m. lit. Estilo literario caracterizado por sus metáforas violentas, alusiones oscuras, hipérboles extremadas, latinismos, etc., que se desarrolló a fines del s. XVI y principios del s. XVII. En España su máximo exponente fue la poesía barroca de Góngora, por lo que también se llamó gongorismo.
Traducciones

culteranismo

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culteranismo

SM (Literat) latinized, precious and highly metaphorical style (esp 17th century)
CULTERANISMO, CONCEPTISMO
Culteranismo and conceptismo were opposing literary fashions which developed in the early 17th century in Spain. Luis de Góngora was the main exponent of culteranismo, also known as gongorismo. His poetry was very learned in style, full of metaphor, classical allusions, neologisms and deliberate syntactic playfulness. By contrast, conceptismo, as championed by Francisco de Quevedo, meant very precise, economic and rational language with complex ideas presented in a simple and succinct style. Góngora, who was much vilified in his time, and not only by Quevedo, found posthumous favour with generations of modern Spanish poets, most notably the Generación del 27.
Ejemplos ?
Pero lo más destacado de la obra de Domínguez Camargo sigue el estilo del español Luis de Góngora, iniciador y máximo exponente del culteranismo.
Bien entendido, el conceptismo posee dos ramas fundamentales, el Culteranismo, que dificulta la comprensión mediante la dispersión de un mínimo de significado en laberínticos y largos periodos que constituyen un enigma cultural e intelectual, y el Conceptismo propiamente dicho, que consiste en la concentración de significado en un mínimo de forma sonora significante por medio del abuso de los recursos de la elipsis.
Se aventuró a veces en el terreno de la meditación filosófica. Junto con el Conde de Villamediana, constituye uno de los más personales seguidores del culteranismo del poeta cordobés.
En 1972 escribe la colección de relatos Fangliner (Cuerdas), donde el autor, con una idea agitadora, insta a la gente de mar a que se exprese en su propia lengua, sin recurrir al culteranismo que demandaba la sociedad dominante.
La producción lírica de Sor Juana, que supone la mitad de su obra, es un crisol donde convergen la cultura de una Nueva España en apogeo, el culteranismo de Góngora y la obra conceptista de Quevedo y Calderón.
Como poeta, pese a haber vivido en plena época barroca del Conceptismo y Culteranismo, fue muy poco influido por estas tendencias, y su estilo personal fue sencillo, claro, puro, dominando en especial una particular y rica sensibilidad descriptiva.
Sus obras tuvieron una amplia difusión manuscrita, pero permanecieron inéditas hasta 1631, año en que Quevedo las imprimió por primera vez junto a las de otro ingenio de la Escuela de Salamanca, Francisco de la Torre, como ataque contra el desmesurado Culteranismo estilístico de Góngora; llevaban el título de Obras propias, y traducciones latinas y griegas y italianas, con la parafrasi de algunos psalmos y capítulos de Iob.
En España, donde el siglo XVII sería denominado el «Siglo de oro», se produjeron dos corrientes: el culteranismo, liderado por Luis de Góngora, donde destacaba la belleza formal, con un estilo suntuoso, metafórico, con proliferación de latinismos y juegos gramaticales; y el conceptismo, representado por Francisco de Quevedo y Baltasar Gracián, donde predominaba el ingenio, la agudeza, con un lenguaje conciso pero polisémico, con múltiples significados en pocas palabras.
El crítico del siglo XX Adolfo Bonilla y San Martín afirmó que el conceptismo llegó a confluir al fin con el culteranismo y que:: No disloca ni renueva el léxico ni la sintaxis, como el culteranismo, pero sí las ideas; aunque algo anterior al gongorismo, se desarrolla coetáneamente con él y con él acaba por identificarse.
En estos autores geniales el conceptismo aparece lleno de profundidad, la frase encierra más ideas que palabras (al revés del culteranismo, que prodiga más las palabras que las ideas); pero en los autores de orden inferior de este siglo la agudeza suele estribar únicamente en lo rebuscado del pensamiento, en equívocos triviales y en estrambóticas comparaciones.
Antonio Machado se mostró muy crítico con la vaciedad sustancial del conceptismo: "Culteranismo y conceptismo son, pues, para Mairena, dos expresiones de una misma oquedad", si bien salva de esa estética las virtudes de nuestros autores clásicos Luis de Góngora, Francisco de Quevedo, Pedro Calderón de la Barca y Baltasar Gracián.
En Francia fue conocido como Preciosismo, en Italia como Marinismo, y en Alemania lo siguió la Segunda escuela de Silesia. Culteranismo Barroco Manierismo Eufuismo Preciosismo Marinismo Segunda escuela de Silesia Machado, Antonio, Juan de Mairena.