cuido

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cuido

(arcaico) SMcare
en o para su cuidofor your own good
Ejemplos ?
Desde una tarde, hace nueve años, tengo siempre, esté donde estuviere, unas plantas que cuido mucho para que den flores de ésas...
A una súbita ira me torno y, dolida por el desprecio, de no ser despreciada por los venideros, con un ejemplo me cuido y a mí misma yo me incito contra ambos.
De frente contra todo lo que constituye hoy la admiración de los hombres, no puedo esperar sino la reprobación universal, pues no por haber sido honrado con el beneplácito de algunos sabios, debo contar con el del público. He emprendido mi camino y no me cuido de satisfacer ni a los sabios ni a las gentes a la moda.
-Yo, señora, no sé quien soy -contestó el muchacho-, mis padres han muerto, sirvo a todo el mundo, nadie me quiere, el fuerte me pega y el débil se burla de mí. Llevo cargas de leña, saco agua del pozo, cuido el ganado, duermo mal y como peor.
Si realmente hablas con seriedad, los mismos dioses te han hecho perder el juicio; pues me aconsejas que, olvidando las promesas que Zeus tonante me hizo y ratificó luego, obedezca a las aves aliabiertas, de las cuales no me cuido ni en ellas paro mientes, sea que vayan hacia la derecha por donde aparecen Eos y el Sol, sea que se dirijan a la izquierda, al tenebroso ocaso.
La capacitación para el empleo a personas jóvenes y mujeres, la política salarial, la red nacional de cuido para niñas, niños y adultos mayores, y el acceso a la vivienda para la clase media, han sido los aspectos más distintivos de nuestra política social.
Nadie, pues, más feliz que yo, porque en cuanto a las habladurías y murmuraciones del mundo perecedero, así me cuido de ellas como de ir a la Meca.
Vete a la patria llevándote las naves y los compañeros, y reina sobre los mirmidones; no me cuido de que estés irritado, ni por ello me preocupo, pero te haré una amenaza: Puesto que Febo Apolo me quita a Criseida, la mandaré en mi nave con mis amigos; y encaminándome yo mismo a tu tienda, me llevaré a Briseida, la de hermosas mejillas, tu recompensa, para que sepas cuanto más poderoso soy y otro tema decir que es mi igual y compararse conmigo.
Tanto me cuido de la herida como si una mujer o un insipiente niño me la hubiese causado, que poco duele la flecha de un hombre vil y cobarde.
—Yo contra el Rey no me opongo, mas cuido mis intereses; y pues por ellos no cuidan, siendo inútiles, sus leyes, hombre a hombre, y fuerza a fuerza, aquí has de encontrarme siempre.
Vengo ahora a pedirte por uno que era mío, mi vaso de frescura, el panal de mi boca, cal de mis huesos, dulce razón de la jornada, gorjeo de mi oído, ceñidor de mi veste. Me cuido hasta de aquellos en que no puse nada; ¡no tengas ojo torvo si te pido por éste!
—¡Juro a diez, más es la mía! —Ufano muestras que estás: sábete, y no te alboroces, que si la mía conoces yo cuido que te asmarás.